El rescate del Pausilipo y su estrecha vinculación con el agro

  • 30/04/2026 00:00

No se por donde iniciar, demasiadas ideas se me agolpan en la mente. Pienso en la cultura, representaciones humanísticas en todas sus manifestaciones y que a diario crea el ser humano. Son instrumentos y mecanismos que el homo faber va idealizando para convertirlos en tradiciones, costumbres, identidad y patrimonio de la nación. Todavía nos falta mucho por elevar los niveles de “querencia” nacional y no me estoy refiriendo a los juegos deportivos-en este caso el futbol—sino a las grandes manifestaciones espirituales y materiales de los individuos y pueblos, en su máximo testimonio.

Entendiéndose por cultura o una de sus acepciones: “conjunto de modos de vida, costumbres, conocimientos, creencias, valores y expresiones artísticas que caracterizan un grupo social o época”. Es el pueblo, caserío, barrio, nación, país, republica, estado que emerge de sus propias entrañas esas vivencias y la cristaliza o instrumentaliza en hechos, acciones, acontecimientos, material tangible con diversos nombres, prueba viva de su existencia.

Recuperar no es lo mismo que restaurar, pero se complementan y algunas veces se utilizan a menudo como sinónimos. Según los entendidos, “La diferencia principal radica en el objetivo final: restaurar implica devolver algo a su estado original o anterior, que se había perdido quitado a o dañado (traerlo de vuelta), mientras que recuperar se refiere más ampliamente a volver a tener, alcanzar o poner en valor algo, sin que necesariamente quede exactamente igual a como estaba”.

Las divergencias claves supuestamente de acuerdo con diversos autores Restaurar (devolver al origen), Se hace énfasis en la reparación exhaustiva para devolver un objeto, edificio o ecosistema a su condición original, estética o funcional. El objetivo quizás es mas profundo que busca su autenticidad.

Recuperar por su parte, tiende a lo funcional. Es decir, el propósito es salvar algo de lo perdido o destrucción. O sencillamente mejorar su estado, pero permite transformaciones o adaptaciones o nuevas mejoras.

¿Entonces rescate abarca a ambas?

Quizás en la parte operativa o funcional, siendo pragmático y realista, puede que se implemente uno de los dos procesos, combinación de ambos en función del tiempo, perspectivas, materiales, condiciones, épocas y lugares.

Todo lo anterior guarda íntima relación y está estrechamente vinculado con el sector agropecuario, mas cuando nos referimos a un área rural, enclavada en una zona productiva y turística, la influencia que ha ejercido en el área—aunque muchos no la conocen—y lo que representa para el país.

Nos estamos refiriendo a la Finca el Pausilipo, recientemente restaurada o rescatada (en dos ocasiones anteriores se realizo la operación) pero estaba bastante descuidada y un poco abandonada. Perteneció al tres veces Presidente de Panama, Dr. Belisario Porras, y se dice que era su casa de campo y donde se realizaron importantes reuniones, a las que asistieron altos personeros de la época para la discusión de temas de estado. Sitio descanso de Porras. Antes se conocía como el Guácimo.

El Pausilipo ubicado, allá en lontananza, camino pedregoso, uno que otro agujero—a lo mejor la arreglan ahora--, en lo alto de un promontorio, vía a la playa Las Comadres, el corregimiento Tablas Abajo. Divisa su estructura construida por un cubano radicado en la región, Abraham Madariaga en 1889 con paredes de adobe, techo de tejas y madera de la región, fue adquirida en 1880.

Consiste en tres casas de quincha localizadas en la parte trasera de la edificación principal y una casa grande de zinc ubicada en la parte alta de la finca. Ha sufrido modificaciones, restauraciones. Posee frondosos arboles y por las cercanías se practica agricultura de subsistencia, familiar, uno que otro lote aparentemente abandonado.

Cuando fue presidente en 1915 la restauro y cambio la teja por zinc, mientras el piso que era de madera lo cambio por concreto.

Su nombre Pausilipo, de acuerdo con estudiosos del sitio, el origen es griego y significa “Silencio”, igualmente “lugar que calma el dolor” y es un toponimio grecolatino. La mayoría coinciden que el nombre procede de origen griego y se les daba a unas colinas que rodeaban la ciudad italiana de Napoles, fundada por los griegos hacia el año 600 a.c, y donde según cuenta la historia, se sepultó al poeta romano Virgilio, autor de la Eneida. Se comenta que, al regreso de uno de sus viajes de Europa, el Dr. Porras le asigno ese nombre a la propiedad y la registro ante el notario público el 16 de agosto de 1889.

Lo importante que hay que destacar, aparte de lo que representa como museo, para la historiografía del país, la relación estrecha que esta asociada con las actividades agropecuarias de la región, pues viene a consolidar la acción agropecuaria que realizan productores, agricultores y campesinos de la zona adyacente alrededor.

Ante la realidad del momento actual, regresando a las cosas del alma y el espíritu, por encima de las mediocridades imperantes, en hora buena, reconocer el esfuerzo de la administración presente, por restauración, al tomar decisiones para el futuro de este pais.

Se construye la Patria, sin mezquindades, ni egoísmos. La Nación permanece, los hombres pasan.

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