• 24/08/2026 00:00

Extractivismo y financiarización

Eduardo Gudynas define, de manera muy clara, el extractivismo a partir de cuatro rasgos. En primer lugar, se trata de una forma de actividad primaria que da a lugar en un alto volumen de apropiación de la naturaleza, entendida como remoción física total de material. En segundo lugar, es una forma de producción con una elevada intensidad ambiental, esto es con efectos ambientales altamente significativos. En tercer lugar, el producto tiene un bajo contenido de valor agregado. En cuarto lugar, se trata de mercancías destinadas a la exportación. Teniendo esto en cuenta queda claro que la explotación de la mina de Donoso constituye una actividad extractivista.

Por su parte, Gerald A. Epstein, catedrático de Economía y cofundador y codirector del Instituto de Investigación de Economía Política (PERI) de la Universidad de Massachusetts, Amherst, a quien algunos atribuyen la definición más citada de financiarización, caracteriza este fenómeno de la siguiente manera: “en términos amplios, la financiarización se refiere al papel creciente de los motivos financieros, los mercados financieros, los actores financieros y las instituciones financieras en el funcionamiento de las economías nacionales e internacionales.”

Interesa destacar, entonces, que First Quantum Ltd. constituye una empresa que no solo se dedica al extractivismo minero, sino que, además, tiene claros vínculos con la financiarización. Para comenzar, se puede señalar que, con la ayuda de la AI logramos, investigar que esta empresa se encuentra ligada con seis importantes empresas de inversión que poseen el 48.5% de sus acciones. Si a esto se suman dos fondos de inversión públicos el total se eleva hasta 51.7%.

Un indicador adicional de la vinculación de First Quantum Ltd. con la financiarización está dado por la deuda que la misma muestra en su documentación financiera. Esta empresa, que según su 2025 Anual Report es propietaria del 91% de Cobre Panamá, mantenía al 31 de diciembre de 2025 una deuda calificada de pasivo no corriente de 5,050 millones de dólares, así como una deuda corriente de 786 millones de dólares (p. 95).

Teniendo todo lo anterior en cuenta, resulta de interés señalar que en la literatura reciente se ha venido desarrollando un análisis del impacto que tiene la financiarización sobre la forma de operación y los resultados de las empresas dedicadas a explotaciones extractivistas. Un ejemplo de este tipo de preocupación se puede encontrar en el artículo de Héctor López Teran, titulado Capital Ficticio y Extractivismo: Los Títulos de Propiedad en las Empresas Extractivas (2023).

Para este autor, así como para otros que también se preocupan por el tema, lo que interesa es, entonces, establecer cómo la financiarización impulsa el “cambio en la conducta de las empresas no-financieras que trastoca la toma de decisiones, el comportamiento productivo y la apropiación de la naturaleza... “.

Lo anterior lleva, necesariamente, a destacar los rasgos del comportamiento de las corporaciones en el marco del fenómeno de la financiarización. Para nuestros fines interesa principalmente la centralidad del enfoque del “shareholder value orientation” (enfoque hacia el valor del accionista). Esta visión, como es conocido, implica una forma de conducta corporativa que tiene como un objetivo básico elevar el precio de las acciones y la distribución de dividendos.

La vinculación entre estos dos elementos es simple. La presencia de importantes dividendos aparece no solo como una muestra del compromiso de la empresa con sus accionistas, sino, además, como una muestra de la salud financiera de las empresas. Esto resulta importante para atraer inversionistas y darles seguridad a los acreedores.

La preocupación que surge de esto último es que la búsqueda de mayores ganancias que sostengan el enfoque del “shareholder value orientation” lleve a una tendencia acrecentada a la depredación de la naturaleza debido a las actividades extractivas. Un factor que actualmente tiende a potenciar este posible efecto en el caso del cobre es que el precio del mismo se ha incrementado en 47.22% en el último año (Trading Economics 8/9/2026), sobre todo para una empresa que no paga dividendos desde 2024.)

Ahora bien, también se trata de que hace falta poder mantener la actividad extractiva por un largo periodo, a fin de mantener el pago de dividendos y el valor de las acciones. Debido, entonces, a que el valor de la empresa extractiva depende de los beneficios actuales y los futuros, resulta que estas tienen que controlar el territorio más extenso posible que contiene el recurso natural. Obviamente no se trata de poder extraer parte de los mismos, se trata de aprovechar de manera completa las posibles concesiones o arreglos extractivos.

Teniendo en cuenta todo lo avanzado hasta el momento, queda claro el peligro social y ecológico que representa el llamado proceso de reapertura de la mina de Donoso, que, a nuestro juicio, significaría una extracción con velocidad y que, obviamente no se contentaría con la idea de “abrir para cerrar”.

* El autor es economista
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