• 08/07/2023 00:00

El fenómeno ovni, realidad cada vez menos rebatible

“En junio pasado el Congreso norteamericano obligó al Pentágono a entregar un informe acerca de la existencia de los ovnis, [...]; no entregaron un solo informe que luego divulgó The New York Times, sino dos; [...]”

Cada vez que siento deseos de escribir sobre ovnis y acerca de mi creencia en que no solo existe vida extraterrestre, sino que diversos tipos de alienígenas llevan siglos visitando nuestro planeta, acaso desde el inicio mismo de la humanidad, lo pienso dos veces. Hace quince años me hubieran creído loco, y el tema habría pasado a ser un elemento más afín a la literatura de ciencia-ficción que a un hecho cotidiano creíble. Hoy han hablado muchísimos testigos en muy diversos sitios del planeta, así como científicos de quienes resulta difícil dudar.

Cuanto más investigo en fuentes creíbles sobre el tema, más me convenzo de que se trata de una auténtica realidad, no paralela a la nuestra sino simultánea. Sumémosle a esto que ya hace 50 años vi un ovni planeando a mediana distancia de la playa de Mocambo, Veracruz, donde una madrugada mexicana en marzo de 1973 había pernoctado, y tendrán el verdadero origen de mi interés en el tema. Y créanme, nada tóxico ni recreativo había fumado.

Hoy, es un hecho aceptado por millones de personas que los han observado planear en los cielos de sus muy diversos países, y por varios cientos que, bajo hipnosis, confiesan haber sido “abducidos” por una de estas naves que se desplazan mediante una tecnología muchos cientos de veces más adelantada que la nuestra.

Durante décadas, la NASA, la CIA y el Pentágono negaban el fenómeno y quienes lo reportaban eran tratados como dementes, perseguidos o secretamente amenazados obligándoles a callar. Pero, por lo menos, desde la década de los cuarenta del siglo pasado ya había pruebas de que el asunto era real, pues secretamente se recuperaban cada tanto tiempo naves estrelladas (tal vez derribadas) y cuerpos que eran sometidos a experimentación ultrasecreta. Tal fue el caso del célebre incidente de Roswell, en Nuevo México, en junio de 1947.

Con el tiempo, diversos testigos, arriesgando sus vidas, se han atrevido a dar fe de lo que vieron o vivieron. Porque desde el principio ha habido una densa conspiración de grupos militares y paramilitares empeñados en apropiarse de las nuevas tecnologías mediante un método denominado, en términos generales, “ingeniería reversa”. El más famoso de esos testigos, quien fuera asediado en su vida privada y profesional, fue Bob Lasar, sobre quien existe amplia documentación. Y la persona que, a mi juicio, más ha estudiado el fenómeno y ha escrito libros, dado incontables conferencias y hecho documentales fidedignos, es el Dr. Steven Greer.

Sus documentales más convincentes: “Unacknowledge” (2017) y “Close Encounters of the Fifth Kind” (2022). En ellos revela el complot de los organismos más secretos y ultraconservadores de la elite militar norteamericana y de la CIA por ocultar por décadas el fenómeno, y recientemente el nuevo interés que tienen en dar algunas pistas para crear terror ante una posible confrontación, fortaleciendo así al “complejo industrial-militar” de los Estados Unidos. Se trata del National Security Agency, entidad encriptada, que desde hace años viene ocultando información vital al Congreso como al mismísimo presidente sobre contactos que ya se han tenido con extraterrestres.

Dichos documentales, pletóricos de testimonios, también dan fe de la existencia de grupos de personas formadas en telepatía y lideradas por el Dr. Greer, quienes ya han establecido contacto real con los tripulantes de algunas naves que, de una manera u otra, se asegura, buscan salvar al planeta de una devastación nuclear inminente o de naturaleza medioambiental, si los seres humanos perseveran en su insensatez a partir de sus diferencias ideológicas o por ambición económica desmedida. De hecho, cuando ha habido oleadas de ovnis sobre instalaciones nucleares subterráneas que se suponía secretas, cesa todo movimiento nuclear hasta que las naves se retiran. Al parecer, una especie de advertencia.

Internet está lleno de información verificable que cuenta diversos aspectos del fenómeno ovni, citando nombres, libros, investigaciones y hechos que hasta hace poco eran ocultados y, como ya se dijo, tratados de locos antipatriotas quienes atestiguan fenómenos al respecto. Menciono otros nombres, entre muchísimos otros dignos de credibilidad, para una búsqueda seria en Internet sobre el fenómeno ovni (UFO, en inglés): Luis Elizondo (exmiembro de la Inteligencia del Departamento de Defensa norteamericano); Nick Pope (exmiembro del Departamento de Defensa de Inglaterra); Ross Coulthart (periodista de Nueva Zelandia y autor del célebre libro “In Plain Sight”,); y David Grush (exoficial de inteligencia en la Fuerza Aérea norteamericana); en México el periodista Jaime Moussan, sin duda el más destacado en su país en materia de ovnis.

En junio pasado el Congreso norteamericano obligó al Pentágono a entregar un informe acerca de la existencia de los ovnis, que varios congresistas habían observado personalmente; no entregaron un solo informe que luego divulgó The New York Times, sino dos; el segundo ultrasecreto. Pero en el primero se admitía la existencia del fenómeno y que no había una explicación razonable al respecto. Y pregunto: ¿Razonable según quién? Si no son terrestres, ¿qué son, cuando pueden desafiar la gravedad y desplazarse en pocos segundos de un confín del firmamento al otro? Si estos seres fueran agresivos hace siglos nos habrían exterminado.

Escritor, profesor universitario, promotor cultural y editor.
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