Gestión de Proyectos Ambientales en Panamá: De la Planificación a la Sostenibilidad Real

En el Día del Bibliotecario Panameño hoy jueves 23 de abril de este 2026, celebro y agradezco la vocación de quienes, con rigor técnico y sensibilidad humana, preservan y sostienen la memoria documental de la República de Panamá, cada documento, cada registro es una muestra y testimonio palpable del análisis de información, mediante el cual se ordena científicamente la colección que se adquiere e incorpora en las Bibliotecas.

Sabemos que esta labor la realiza personal especializado: profesionales que estudian, se actualizan y responden a estándares que garantizan la preservación, autenticidad y disponibilidad de contenidos. También sabemos que, muchas veces, ese compromiso convive con la incertidumbre y la agonía que provoca un sistema gubernamental cuya planilla no siempre reconoce con oportunidad ni justicia el valor de este tipo de trabajo. Aun así, ustedes perseveran: custodian diarios, libros, mapas, fotografías, archivos y material audiovisual y colecciones digitales; a la vez, se apasionan por atender consultas personalizadas; orientan investigaciones; y, con paciencia y método, convierten el caos documental en un patrimonio accesible.

Desde aquel sábado 11 de julio de 1942, hasta el día de hoy 23 de abril de 2026, en el cual conmemoramos el Día del Bibliotecario Panameño; en la Biblioteca Nacional de Panamá “Ernesto J. Castillero R.” han transcurrido 30,602 días de una labor y testimonio silencioso pero visible en la custodia, organización, preservación, divulgación y real cuidado de nuestras manifestaciones documentales, creadas desde entonces y hacia el futuro de la nación panameña.

Por ello, destacamos el mérito de la labor bibliotecaria, que, con una trayectoria mayor a ocho décadas, de orientación y servicio al país, tiende puentes de conocimiento ante usuarios ávidos por conocer y fortalecer la memoria del país accesible en sus publicaciones impresas o digitales.

Hoy, hacemos un reconocimiento a la labor de todos los bibliotecarios panameños, y enviamos un saludo especial a los bibliotecarios de la Biblioteca Nacional, quienes a lo largo de su historia han enfrentado desafíos impensables, desde severas limitaciones económicas para salvaguardar, los diarios y materiales únicos de múltiples áreas, hasta la modernización de procesos, la instalación de nuevas tecnologías, la digitalización de acervos nacionales y la extensión de servicios para generar e integrar nuevos conocimientos en la propia cultura del país.

En especial, hoy rendimos homenaje a su labor y a todas las personas que con su trabajo construyen o preservan su memoria histórica, así como por la confiable organización, difusión y accesibilidad del capital intelectual de la República de Panamá.

La crónica histórica de la Biblioteca Nacional nos resalta que, gracias a la ejecución cuidadosa de sus bibliotecarios, es que se ha preservado generacionalmente el acervo cultural panameño. Ustedes, queridos bibliotecarios que han experimentado las pausas y esperas presupuestarias, pero mantienen su enfoque en la labor técnica y la modernización de los servicios, son soldados armoniosos de cada escritor para cada lector que acude virtual o presencialmente a ver, conocer, utilizar y descubrir el mundo de publicaciones generadas en el país.

Ante el devenir de nuevas tecnologías de la industria de la información ye l tratamiento de datos, donde la inteligencia artificial en sus múltiples formas, pasan de ser un desafío a ser un recurso insoslayable, apostamos así también, por más recursos para las bibliotecas, para su personal y la labor profesional, única forma de generar bibliotecas con capacidad de vincular sus contenidos con la escala de un país vanguardista, que además por su posición transitista, incrementa su vínculo comercial global.

Que esta fecha sea también un compromiso colectivo: por valorar la especialidad, las leyes que la protegen, dignificar sus condiciones y respaldar, con decisiones concretas, la continuidad de su misión.

Queridos bibliotecarios, gracias por poner orden donde otros ven solo papeles; por cuidar lo frágil para que permanezca; por demostrar que la biblioteca es un punto común para todos y por recordarnos que la historia no se improvisa: se organiza, se preserva y se comparte. Hoy Panamá les reconoce. ¡Feliz Día del Bibliotecario Panameño!

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