El jugador panameño analiza el séptimo lugar de Panamá en el Mundial de Flag Football y detalla el proceso clasificatorio hacia Los Ángeles 2028
- 09/09/2026 00:00
Gratitud a Dalia Morales, ejemplo de lucha por la justicia social
La lucha contra la Ley 462 de 2025 fue un momento decisivo para las y los trabajadores panameños. El objetivo era garantizar una seguridad social justa y digna, que asegurara pensiones equivalentes al salario mínimo y con una indexación adecuada cada vez que el costo de vida aumentara, para que quienes han dedicado más de treinta años de su vida a trabajar por el bien del país, pudieran sostenerse tras su retiro con una pensión justa y digna. Esa propuesta fue elaborada por las y los trabajadores junto con personal técnico de la Universidad de Panamá, como la profesora Ana Patiño, el profesor José Gómez y el profesor Israel Gordón.
La huelga iniciada el 23 de abril de 2025 por las y los educadores, y a la que se sumaron el 28 de abril las y los compañeros bananeros y el Suntracs, fue parte de esta resistencia. Sin embargo, como represalia, 298 docentes fueron separados de sus cargos sin salario y posteriormente destituidos. Antes de llegar a la huelga, participamos en la mesa de escucha convocada por el presidente de la República, donde nuestras propuestas no fueron atendidas. También presentamos nuestras ideas en la Comisión de Salud y Trabajo, y realizamos movilizaciones. Finalmente, el gobierno impuso la Ley 462 en contra del sentir nacional.
Esta decisión violó el derecho a huelga consagrado en el artículo 69 de la Constitución Política de Panamá. Entre las y los 298 docentes separados se encontraba la profesora Dalia Morales. Este artículo es un homenaje de gratitud a su lucha y resistencia y a la de los compañeros y compañeras que fueron injustamente separados de sus puestos.
¿Quién es Dalia Morales?
Dalia nació en el distrito de David, hija de Andrés Morales y Tilcia Troya, ambos ya fallecidos, quienes se dedicaban a la pesca artesanal para sostener a una familia de siete hijos. Su infancia estuvo marcada por la pobreza: vivía en una casa de adobe con piso de tierra y, desde los seis años, vendía pescado en el pueblo. A pesar de las limitaciones económicas, su madre la inspiró a estudiar. Solo tres de los siete hermanos pudieron acceder a la educación formal.
Dalia cursó la primaria en la escuela El Horconcito, la premedia en el Primer Ciclo Abel Tapiero Miranda en San Lorenzo, y la secundaria en el Colegio Francisco Morazán. Posteriormente, obtuvo el título de licenciada en Geografía e Historia en la Unachi, además de un posgrado en Administración Educativa y Docencia Superior, y una maestría en Docencia Superior.
Ejerció como profesora titular en diversos centros educativos de Chiriquí, entre ellos el Colegio Abel Tapiero Miranda, el Primer Ciclo de Punta Burica, el Primer Ciclo de Puerto Armuelles, el Instituto Laboral Istmeño y el Centro Educativo Victoriano Lorenzo. En todos recibió reconocimientos como docente distinguida y nunca fue sancionada.
No obstante, con 25 años de servicio, fue separada sin salario el 10 de julio de 2025 por ejercer el derecho Constitucional a la huelga. Enfrentó esta situación siendo paciente de oncología, lo que agravó su salud al quedar sin seguro social. Además, enfrentó una demanda penal por “apología del delito”, acusación que reflejó la criminalización de la protesta. Durante ese tiempo, su hija en edad escolar sufrió las consecuencias del cerco de hambre y la vulneración de sus derechos fundamentales.
Tras 16 meses de separación ilegal, fue reintegrada el 28 de agosto de 2026, retomando clases el 31 de agosto. Dalia es integrante activa de la Asociación de Profesores de la República de Panamá (Asoprof).
La vida y la lucha de Dalia Morales son testimonio de dignidad, compromiso y resistencia frente a la injusticia. Su historia refleja la realidad de cientos de docentes que, por defender los derechos de las y los trabajadores del país, fueron castigados con la separación de sus cargos.
Recordar a Dalia es recordar que la educación y la justicia social no se conquistan sin sacrificio. Su ejemplo nos inspira a seguir defendiendo los derechos fundamentales de las y los trabajadores panameños, y a mantener viva la memoria de quienes entregaron su esfuerzo en esta causa.