Las cifras forman parte de las proyecciones de la cartera agropecuaria del Banco Nacional de Panamá, donde existen unos 5,400 productores activos. El banco...
- 14/12/2010 01:00
Íbamos bien
‘ Y vamos bien’ no es lo mismo que ‘íbamos bien’. Porque íbamos bien hasta que, lamentablemente, la naturaleza nos jugó una mala jugada y aprovechando el cambio climático nos desató una precipitación de agua que nos deja con la pérdida de casi 500 viviendas, cerca de 4,500 damnificados y pérdidas millonarias en infraestructura. Hasta estos momentos, sí podíamos decir ‘y vamos bien’. Con el desempleo bajo, crecimiento económico real, estabilidad política y social y interés por parte de inversionistas locales y extranjeros, Panamá se situaba como uno de los puntos principales de inversión en el continente.
Hoy, todavía buscamos reponernos del costo de la mayor catástrofe natural que haya afectado simultáneamente a tres provincias, Panamá, Colón y Darién. El Gobierno Nacional tiene forzosamente que replantear prioridades en su plan de inversiones para el 2011, porque tendrá que asignar fuertes sumas de dinero para reparar vías, construir casas, encausar ríos, arreglar pistas de aeropuertos y devolver calidad de vida a miles. Nuevamente veremos la necesidad de considerar suprimir o, al menos, dilatar algunos proyectos, como la torre financiera, proyectos que no son de necesidad inmediata y cuyos costos podrían utilizarse por ahora en las reparaciones. De igual manera, es necesario replantearse el tema de las reconstrucciones. La vía, por ejemplo, al puente Centenario ha sido desde su inauguración reparada constantemente por caída de tramos, quizás ahora que hay que rehacerla debemos considerar si no sería mejor descartar la actual y partir de cero en una nueva vía con mejores fundaciones.
De igual manera, debemos considerar el tema de la pista de la terminal de carga del aeropuerto internacional de Tocumen, acaso no sería mejor trasladar la misma al aeropuerto de Howard y darle a esa zona industrial también facilidades de manejo de carga aérea. O bien, estudiar la posibilidad de mejorar las condiciones del aeropuerto de Albrook y añadir servicios al mismo. El actual gobierno se encuentra frente a serias necesidades del área de Chepo, Bayano y, por supuesto, de las Costas Arriba y Abajo de Colón. Para un gobierno que ha destinado millones en subsidios y apoyo a las clases populares (100 a los 70, subsidio universal escolar, computadoras, útiles escolares, compra de corredores) los costos de las reparaciones por la catástrofe afectan la velocidad e intensidad de sus apoyos.
A lo anterior, tenemos por fuerza que sumar los efectos de confrontaciones con periodistas y medios, afectando la imagen del gobierno, aumento en las denuncias de corrupción y prebendas que rodean a funcionarios designados y electos y, encima, lo débil del sistema judicial. Lo bien que se iba empieza a dudarse y lo que se espera, como históricamente se ha hecho, es al menos un ajuste en el equipo de gobierno para refrescar la imagen del actual. Mientras tanto, como siempre pasa, un grupo de aduladores continúan exaltando ‘lo bien que vamos’ y hasta se atreven de proponer la reelección presidencial. La propuesta, lejos de reforzar el ‘vamos bien’, hizo ver a los panameñistas y a Juan Carlos Varela, en especial, que ‘íbamos bien’, cuando hasta ese momento seguía siendo el ungido para reemplazar al actual en el 2014. Como país de sorpresas, hoy pocos creen que la alianza durará los 5 años de gobierno y muchos menos que al final el Cambio Democrático respaldará un candidato que no sea de su partido, que en ese momento podría hasta doblar la inscripción del panameñismo.
Mientras tanto, el país se divide entre los que ven el ‘vamos bien’ y los que ven el ‘íbamos bien’. Lo único cierto es que el tiempo sigue pasando y pronto llegaremos a los 18 meses de gobierno, restando solo 42 de mandato y 30 efectivos, si vemos los últimos 12 como periodo electoral. Los macroproyectos a realizarse ya deberían estar en ejecución este verano o no terminarán a tiempo, mientras miles aun esperan el nombramiento que el cambio parecía garantizarles, pero que a estas alturas saben no ocurrirá.
Con suerte, no tendremos más catástrofes naturales y la atención volverá a la ejecutoria del gobierno. Renovando sus cuadros, el gobierno puede tomar un segundo impulso que le permita recobrar la fe y confianza con la que comenzó. Si no, simplemente todos nos convenceremos de que ‘íbamos bien’.
*INGENIERO Y ANALISTA POLÍTICO.