• 08/02/2012 01:00

Presidente inocente

N uestro presidente es muy original. Bueno, creo que una de sus promesas de campaña era la del ‘cambio’. Y sí ha habido un cambio: cosas...

N uestro presidente es muy original. Bueno, creo que una de sus promesas de campaña era la del ‘cambio’. Y sí ha habido un cambio: cosas muy buenas y también cosas muy malas. Su gobierno cambia constantemente, voluble como una veleta. Así que, contrario a lo que dice la gente, sí hay un cambio.

Para comenzar, es un ‘yo no fui’ completo. Cuando metió la patita por el Medio Oriente, culpó al canciller de entonces. Cuando felicitó a un extranjero por sus proezas boxísticas —pensando que era panameño— culpó a la ‘secretaria’. Los mensajes extraños en su ‘twitter’ son culpa de un ‘hacker’. Si los medios de comunicación encuentran algo indebido, no tiene nada que ver y asegura que es atacado injustificadamente. Si al hablar dice algo extraño, asegura que los medios lo malinterpretan... Pero todas estos detalles son tonterías que dan un toque humorístico a nuestro diario vivir transcurrida entre tranques vehiculares, robos, asaltos, asesinatos y corrupción...

A pesar de que otros grupos NO ‘originarios’ se lamentan constantemente de discriminación racial y han llegado incluso a autodiscriminarse (recordemos el pasado Censo Nacional), los indígenas de nuestro país SON el grupo marginado. Y el presidente NO ha tenido una buena actuación con ellos, en cuanto a la minería se refiere.

En este caso, el presidente ahora culpa a la ‘oposición’. Siempre inocente...

Entre los indígenas ha habido muertos —el 2011 en Bocas del Toro— y personas con una seria discapacidad permanente (ceguera parcial o total), aparte de los sobresaltos que estas acciones nos hacen pasar —y nos siguen haciendo pasar. Nuestro presidente ignora que muchos panameños piensan que los indígenas tienen razón.

Si ‘vamos bien’ y ‘Juntos haciendo un mejor Panamá’, ¿qué necesidad tenemos de dañar nuestro ambiente con actividades que, hasta donde yo sé, en relación con las ganancias, a nuestro país le tocaría un porcentaje ínfimo? ¿No dicen los economistas que tenemos la economía caminando envidiablemente bien? Lo dicen ellos, porque la mía no mejora un ápice.

Recuerdo que el dictador Omar Torrijos, cuando las minas de CODEMIN, donde se suscitaron también protestas —no hasta este extremo del 2012— él simplemente, o por lo menos en apariencia, dejó al proyecto descansar. En este aspecto actuó bien. Nuestro inocente presidente no ha querido hacerlo, mientras sigue culpando a la ‘oposición’. Siempre inocente. Ahora más bien insiste en volver a torturar a estos pueblos y por ende al resto de la población que al igual que yo, estamos pegados de los medios para enterarnos de los desastres, no solo nacionales sino también internacionales, que su empecinamiento ha ocasionado.

Nuestros indígenas no tendrán educación académica, pero brutos no son. Su idiosincrasia, que no queremos respetar, porque no es ‘civilizada’, en realidad ha mostrado un mejor conocimiento sobre la importancia del medio ambiente, conocimiento que data de siglos atrás. Y han tenido siempre la razón. A cambio, la ‘civilización’ los despoja de sus tierras, les da un mísero mendrugo de pan viejo como pacificador, encima, los maltrata y como premio, trata inútilmente de engañarlos con dádivas malintencionadas. Como algo novedoso, el resto de la población ‘civilizada’ necesita que los ambientalistas nos enseñen y convenzan para que respetemos y conservemos la naturaleza.

Desearía, al igual que muchos otros panameños, que el presidente de una vez por todas se despojase del manto de inocencia con que se cubre, que abra los oídos, acepte su responsabilidad en estos problemas creados fruto de su extraña creatividad, para resolverlos de una vez por todas para tranquilidad del pueblo que lo eligió, no para su tortura, sino para su gobierno.

JUBILADA.

Lo Nuevo