En Panamá, el cáncer se ha convertido en una de las principales enfermedades que enfrentan los adultos mayores
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Agrega La Estrella en Google ↗️“Death by a thousand cuts”: Bajo este título quiero describir una forma de tortura practicada en la China imperial, donde al cuerpo se le rebanaba poco a poco sin tocar los órganos vitales, produciendo el mayor dolor posible y una muerte lenta.
En política exterior puede entenderse como los actos o medidas que el Estado puede tomar sin alterar las relaciones diplomáticas con otro Estado, pero produciendo en el tiempo un inevitable rompimiento total.
Yo realmente no entiendo por qué el Estado panameño ha asumido una posición adversa contra China y sus intereses económicos. Nuestra relación con China y la comunidad china es ya de más de ciento setenta y cinco años. Y China, antes Taiwán y ahora la Única China, no han interferido en los asuntos internos del país, ni nos han amenazado militarmente, ni se ha inmiscuido en la política electoral.
Nos sometimos al libreto del Presidente Trump sobre un inexistente control chino sobre el Canal de Panamá, situación supuestamente superada con el acuerdo de ejercicios militares en territorio panameño para la seguridad del Canal.
A ello siguió nuestra desvinculación unilateral de la iniciativa de la Franja y la Ruta de la Seda, promovida y financiada por la República Popular de China para mejorar la conectividad terrestre y marítima para el comercio internacional. Decenas de países de todos los continentes se han sumado a esa iniciativa.
Luego, la destrucción del monumento de la comunidad china y su contribución al país en el Puente de las Américas a media noche, bajo las órdenes de una alcaldesa y sin el conocimiento de las autoridades nacionales. La restauración prometida quedó en suspenso, sin una acción reparadora.
No contentos, terminamos tomando control de los puertos de Balboa y Cristóbal, pertenecientes a una empresa privada de Hong Kong, luego de casi treinta años de operaciones, argumentando violaciones a la Constitución Nacional. Otra exposición del país a arbitrajes internacionales.
Recientemente la deportación de ingenieros chinos fue objeto de una declaración de la más alta autoridad panameña, siendo un asunto de carácter laboral y migratorio a ser atendido por instancias menores.
Y, por último, la detención de un barco chino en aguas territoriales panameñas para revisar un telescopio destinado como carga para un país latinoamericano.
Parafraseando a Bad Bunny voy a componer una estrofa:
Quieren quitarme el canal y también los puertos,
Quieren el país mío y que los chinos se vayan,
No. No sueltes la bandera panameña ni olvides el Panamá, la Patria Mía,
Que no quiero que hagan con los chinos lo que le está pasando a Huawei.
América Latina fue descuidada por el Coloso del Norte. Por más de cuarenta años China fue aliado comercial y principal lugar de inversión de los norteños. Ahora los Johnnies plantean la necesidad, por razones de seguridad nacional, mantener el hemisferio occidental bajo su poder hegemónico. En otras palabras nos venden la “amenaza amarilla”. Pero no se han bajado del bus, como decimos en buen panameño. Ha sido puro rofeo y desinformación.
La mejor política panameña es ser paciente y asumir la velocidad de la tortuga, pues los vientos que soplan no serán perpetuos. Quizás cuando la cordura reine, la normalidad retornará.
Lo grave es si China siente que Panamá deba pagar los platos rotos y nos aplique la muerte por mil cortes. Lo de la marina mercante es un tema serio y la hemorragia se siente. En este choque de titanes, la poca capacidad nuestra de maniobrabilidad, y falta de visión estratégica nos afectará enormemente. Para quienes conocen la cultura oriental, hemos sido demasiado irrespetuosos, agresivos e informales en nuestra correspondencia diplomática con China.
Hay necesidad de reparar las relaciones, pues China llegó para quedarse y ser el otro polo relevante y potencia en el comercio internacional. Es mucha petulancia creer que China nos necesita más de lo que nosotros necesitamos de ella. Nadie se ha atrevido en el mundo a hacer una declaración de ese calibre
No hay necesidad para tanto y, como decía Domplín: “Cuando hay guerra de elefantes, sufre el pasto”. Esta frase proviene de un proverbio africano. Hay otro similar: “En guerra de gigantes, la que muere es la cucaracha”. Es la suerte que nos amenaza, sin tener, como quien dice, vela en ese entierro de titanes.