La diputada obtuvo el respaldo mayoritario del pleno y dirigirá el Órgano Legislativo en un año marcado por reformas, consensos y desafíos institucionales...
- 03/07/2026 00:00
Medios, algoritmos y la nueva grieta de América Latina
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Agrega La Estrella en Google ↗️En los últimos meses, el discurso político en América Latina parece haber quedado atrapado en una dicotomía: derecha o izquierda. Como si la realidad de nuestros países pudiera resumirse en dos etiquetas, el debate público se ha vuelto cada vez más polarizado. Lo preocupante no es la existencia de distintas corrientes ideológicas propias de toda democracia, sino la creciente tendencia a convertir las diferencias en enfrentamientos irreconciliables, que no nos conducen a nada para transformar nuestra sociedad.
Como socióloga panameña y estudiosa del comportamiento social, recuerdo claramente una famosa frase de Omar Torrijos Herrera, que utilizó para simplificar nuestra lucha por recuperar el canal: “Ni con la izquierda ni con la derecha, con Panamá”. Y me quedó grabada hasta el día de hoy,
Es cierto que la región ha vivido ciclos de gobiernos de izquierda, de centro y de derecha. Lo preocupante es que vivimos en un escenario que presenta un elemento distinto: la velocidad con la que las narrativas políticas se expanden y se replican, impulsadas por las redes sociales, los algoritmos y un contexto internacional marcado por profundas tensiones geopolíticas. La política interna de los países latinoamericanos parece responder, cada vez con mayor frecuencia, a discursos que trascienden sus fronteras.
Tras el cambio de administración en Estados Unidos, el tono del debate continental se ha intensificado. No se trata de afirmar que la polarización haya nacido allí, pues América Latina tiene una larga historia de conflictos ideológicos. Lo que sí resulta evidente es que el problema surge cuando la discusión deja de centrarse en las políticas públicas y se concentra en la identidad política de las personas. Quien opina distinto deja de ser un ciudadano con otra perspectiva para convertirse en un enemigo. Así, la confrontación reemplaza al diálogo y las soluciones quedan relegadas por la descalificación.
Esta dinámica también alcanza a los medios de comunicación y a las plataformas digitales. En muchos casos, la información deja de evaluarse por su veracidad y pasa a medirse por la utilidad que tenga para confirmar las creencias del propio grupo. El riesgo es evidente: una sociedad que consume únicamente aquello que refuerza sus convicciones termina perdiendo la capacidad de escuchar y comprender al otro.
América Latina necesita recuperar la cultura del debate informado. Los grandes desafíos de la región, la pobreza, la migración, la educación, el empleo, la seguridad y el desarrollo económico no distinguen entre derechas e izquierdas. Exigen instituciones sólidas, ciudadanos críticos y gobernantes capaces de construir consensos.
Quizá ha llegado el momento de preguntarnos si estamos permitiendo que las etiquetas sustituyan al pensamiento. La democracia no consiste en eliminar las diferencias, sino en administrarlas mediante el diálogo, el respeto y la búsqueda del bien común.
Las democracias maduras no se sostienen sobre la unanimidad, sino sobre la capacidad de convivir con la diferencia. Cuando el adversario deja de ser un interlocutor y pasa a ser considerado un enemigo, todos perdemos. Tal vez la verdadera discusión que necesita América Latina no sea decidir entre derecha e izquierda, sino cómo reconstruir los espacios de confianza que permitan pensar el futuro con serenidad, responsabilidad y sentido democrático.
También creo pertinente que utilicemos el camino del medio que explica con claridad Daisaku Ikeda: “El camino del medio no es una vía pasiva o neutral, sino un humanismo activo. Representa el compromiso de vivir plenamente en la sociedad mientras nos cuestionamos constantemente para asegurar que nuestras acciones promueven el respeto a la dignidad y bienestar del planeta”.