• 01/02/2014 01:00

‘Ninguna segunda parte fue mejor’

Frase utilizada para las relaciones amorosas, también es aplicable en la política, donde por medio de reelecciones inmediatas y no tan i...

Frase utilizada para las relaciones amorosas, también es aplicable en la política, donde por medio de reelecciones inmediatas y no tan inmediatas, muchos presidentes han regresado o continuado en el poder, trayendo en sus segundos periodos decepción y, en muchos casos, decisiones personalísimas, que afectan el futuro, la economía y la institucionalidad de los países, llegando incluso a dictaduras en democracia.

Cambio Democrático, tratando de respetar la norma constitucional de que no se puede reelegir el presidente de la República, ha buscado la ventana que ha dejado abierta una laguna legal, de determinar si las esposas o esposos son familia y pueden aspirar a un cargo, estando en el poder el presidente. El legislador al determinar quiénes no pueden aspirar, por incompatibilidad, siempre determinó que el espíritu de dicha norma era que personas allegadas al que tenía el poder no podían ser candidatas. Pero bueno, han optado por pasar por alto esto.

Tenemos países vecinos que han tenido la experiencia de presidentes que regresaron directamente o por medio de otros familiares. En Venezuela, después de una gran primera presidencia, Carlos Andrés Pérez regresó y fracasó, porque la gente cambió y dejó de ser manipulable por los partidos tradicionales, de ahí surge la figura de Chávez. Igual sucedió con el propio Chávez, con Alan García en Perú, Ortega en Nicaragua, Menem y Cristina Fernández en Argentina. Subieron mucho, pero la ambición los ha hecho caer.

Otros casos, como el que se quiere hacer en Panamá ahora por CD, también ha sido víctimas de personas que, de una forma u otra, han matado legados dejados por familiares, como los casos de Mireya Moscoso y Martín Torrijos, a los cuales el apellido les quedó grande, porque pensaron que ellos eran el inicio y el fin de sus partidos. Por eso, en las próximas elecciones, en donde un candidato incoloro, inoloro e insípido, para quedar bien, ha aceptado la imposición de la primera Dama como su vicepresidente, debe mirar bien que la política no se hereda.

Mientras Marta Linares busque seguir los pasos de su esposo, su candidato principal, José Arias, se irá hundiendo, porque se queda sin discurso, sin personalidad y sin apoyo directo, pues CD apoya a Marta, no a José Domingo; CD apoya a la esposa de Ricardo no a José Domingo. Si gana será un presidente que gana por su vicepresidente no por él, ya que José Domingo no aporta nada al partido. Puede ser buena gente, pero si no fuese impuesto en las primarias, no sería nunca candidato, por desconocido. Esa era la posición de ministros que no lo apoyaban y preferían al otro colega ministro.

Los panameños se oponen a la reelección, claro está, pero la figura que se utiliza ahora, traída de República Dominicana, quiere romper ese pensamiento, lo cual será sumamente difícil en cuanto a porcentajes en contra, pero podría ser factible, si los dos candidatos con opciones de la oposición siguen tan empates como van, pues dividen ese voto en contra a la reelección.

Las cartas están echadas, ninguna segunda parte fue mejor, y tener a un presidente que nadie sabe qué piensa para nada es bueno, pues lo único que le han dejado hacer sus asesores como decisión propia de campaña, es usar gorras y salir con ellas en sus propagandas. Porque, como decía un exprecandidato de las primarias del CD, están inflando un globo que reventará. La imposición de Marta se ha dado, porque ven opciones reales de triunfo y Ricardo Martinelli no quiere quedar como quedaron Uribe y Oscar Arias, después que sus delfines los rechazaron.

ABOGADO.

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