• 25/01/2009 01:00

Mi maestro RAC

Antes de anotar aquí algunas consideraciones debo hacer ciertas precisiones, para que en virtud de este medio impreso quede el registro ...

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Antes de anotar aquí algunas consideraciones debo hacer ciertas precisiones, para que en virtud de este medio impreso quede el registro histórico. Tengo un gran aprecio y admiración por Ricardo Arias Calderón (RAC). Lo considero mi maestro y hasta mi mentor en materia política.

Algunas personas me atribuyen una buena capacidad de análisis político y una fácil explicación, en materia política, de los acontecimientos que en estos días nos ocupan; sobre eso debo decir que si hoy algunos me reconocen ese éxito profesional, buena parte, de esa faceta de mi vida, se la debo a RAC.

Durante los veinticinco años de militancia y formación política que tuve en la Democracia Cristiana mi relación con Arias Calderón fue más allá de ser compañeros de partido, desarrollamos una amistad personal y en más de una ocasión sentí que conversábamos de padre a hijo.

Menciono todo lo anterior porque voy a tratar de hacer un juicio crítico de lo que dijo Ricardo, más no del propio Ricardo.

No puedo hacer una valoración de él, porque por más esfuerzo que haga nunca podría hacerlo objetivamente, debido al respeto, agradecimiento y cariño que me inspira. Por ello sólo me remitiré a lo expresado.

Resulta que el pasado 18 de enero, los medios de comunicación registraron el evento en el que el Partido Popular ratificaba su decisión de permanecer aliado al Partido Revolucionario Democrático (PRD) y, por ello, postular a la ingeniera Balbina Herrera.

En el acto, hizo uso de la palabra Ricardo Arias Calderón y, según los periodistas allí apostados, en su intervención habría justificado los tres golpes de Estado que le dieron a Arnulfo Arias.

La frustración que me generó escuchar tales afirmaciones y leer al respecto, primero me produjo disgusto, luego decepción y finalmente resignación y aunque originalmente había pensado no referirme al tema, un cruce de palabras entre Jorge Hernán Rubio y yo, en el programa Debate Abierto, me hizo repensar tal decisión.

En ese programa el también diputado Rubio dijo que RAC no había dicho eso y que lo dicho había sido mal interpretado. Tal afirmación me trajo un hálito de esperanza para así poder tener la oportunidad de escuchar la rectificación y/o aclaración de lo que allí se dijo.

Este país y esta democracia jamás tendrán forma de retribuirle a Ricardo todo lo que él (al igual que otros) hizo en su lucha contra la dictadura y a favor de la democracia de la cual hoy disfrutamos. Justamente por eso y porque el retiro de su vida política (cuando se retire) debe ser como el de los campeones es por lo que creo que si hay algo que aclarar se le debe dar la oportunidad de hacerlo.

Yo no le critico por aliarse al PRD ni por abrazar a Balbina, porque al final esas son decisiones personales y las mismas deben ser respetadas. Lo que no podría ser objeto de respeto alguno sería justificar golpes de Estado que, además de que se constituyeron en serios reveses para la imperfecta democracia de la época, también fueron máquinas de violaciones de derechos humanos.

Pero lo más importante de la corrección, si existe, es ratificar la catadura moral de Ricardo Arias Calderón y así no dejar una imagen empañada, solamente por estar aliado a una gente que antes combatió y menos aun por, una vez más, atender los malos consejos cercanos.

-El autor es analista político.ecabrera@wpanama.com

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