• 26/11/2013 01:00

Salario mínimo, productividad y poder adquisitivo

La Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresas (APEDE) publica mensualmente una interesante Carta Económica con comentarios y recomend...

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La Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresas (APEDE) publica mensualmente una interesante Carta Económica con comentarios y recomendaciones sobre temas de actualidad e importancia nacional. La Carta de Octubre toma el tema del Salario Mínimo, poder adquisitivo y productividad. Con la venia de la mencionada organización, a la cual me honro pertenecer, me propongo compartir con Uds. los comentarios finales de tan importante documento.

Para empezar, cito parte de las consideraciones muy claras y pertinentes del presidente de la APEDE en su mensaje al presentar la Carta Económica Apediana de Octubre: ‘El exceso de endeudamiento del Sector Público, el alto precio de la canasta básica, los onerosos aranceles, las barreras a las importaciones que conllevan al establecimiento de oligopolios, son algunas situaciones que contribuyen a que la economía doméstica se contraiga, con la consabida carestía en los hogares de menor poder adquisitivo’. Y lo medular, ‘Ante esa realidad, surge el salario mínimo como la fórmula inmediata para minimizar estas circunstancias, de allí que de inmediato se convierte en un tema generador de debate. Pero lo cierto es que el salario mínimo no resuelve realmente el problemas en nuestras economías precarias, ya que no ataca el problema de fondo, que es el ingreso real de la población afectada por el alto nivel de precios de los productos alimenticios y otros necesarios para subsistir’.

Para profundizar en el tema, cito en su totalidad las conclusiones finales de la mencionada Carta Económica Apediana: El aumento de la productividad es la única manera de incrementar la auténtica riqueza nacional. La importancia de la productividad para aumentar el bienestar social se reconoce universalmente.

Si el aumento del salario mínimo que se produzca en el 2014 es mayor que el Índice de Precios al Consumidor entre el 2010 y el 2012, el efecto inflacionario será mucho mayor. Sin un aumento de la productividad laboral, todos los incrementos de salarios se traducirán en mayor inflación.

El ciclo viciosos de la pobreza, el desempleo y la baja productividad solo puede romperse mediante un aumento de la productividad, constituyendo la mejoría en la calidad de la educación uno de los grandes, sino el principal desafió de la sociedad panameña.

Es necesario frenar la expansión apresurada del gasto público, por el sobrecalentamiento que ha generado en la economía y con ello el aumento de los precios, por la creciente demanda de bienes y servicios.

Las autoridades no deben convertir un aumento salarial en un instrumento político para sumar preferencias electorales. Tal anuncio debe aguardar a que los sectores involucrados en la Mesa del Salario Mínimo concluyan la negociación. Preocupa el hecho de que el presidente de la República haya anunciado un fuerte aumento del salario mínimo antes de que la respectiva negociación haya terminado.

Se debe considerar la vulnerabilidad de algunas actividades marginales, que no tiene la capacidad de pagar ciertos niveles de aumentos salariales. Nos referimos a empresas pequeñas y actividades con pocas capacidades económicas para afrontar estos fuertes salarios.

No podemos subir salarios artificialmente sin que vengan acompañados de la productividad respectiva, en caso contrario, habrá consecuencias en el costo de la vida y, por ende, en el salario real de otra gente con afectaciones en el empleo de las medianas y pequeñas empresas. En la medida en que se mejora la eficiencia en el uso de los factores de producción, existe posibilidad de aumentar tanto los ingresos de capital como las remuneraciones a los trabajadores. Es por ello que se vuelve necesario conocer y cuantificar el comportamiento de la productividad de ambos factores.

La metodología de negociación y posterior fijación del salario mínimo debe pasar por un examen profundo, propiciándose un debate amplio sobre el particular, teniendo presente que lo fundamental sera mejorar el salario real de los panameños y, por ende, su poder adquisitivo, disminuyendo el costo de la canasta básica de alimentos. En circunstancias en que, de seguir con los procesos actuales, continuaremos abriendo una brecha cada vez más grande entre los asalariados y aquel segmento de la población (39 % en el 2012), que se ubica en el sector informal, sin que sea precisamente la fijación del salario mínimo la vía para alcanzar tal propósito.

Está claro que lo importante es el no crear falsas expectativas en el poder del Salario Mínimo para resolver los problemas de ‘nuestras precarias economías’, aunque me temo que los resultados históricos no apuntan hacia la prudencia en el manejo del tema. Mi pesimismo crece al acercarnos a la época cruda electorera.

BANQUERO Y EXDIPLOMÁTICO.

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