Cientos de familiares y amigos se congregaron en la explanada donde se celebró el Festival Nova, lugar de la mayor masacre dentro de la oleada de ataques...
- 04/05/2010 02:00
“El mundo de Justiniani...”
La resocialización es la internalización por parte del individuo de una cultura o subcultura diferente. La adopción gradual o brusca de nuevos valores, pautas y marcos de referencia. Palabras frías que se quedan cortas ante la lamentable muerte del joven abogado Javier Justiniani. Hombre de fuertes convicciones, respetado por muchos, desafectado por pocos, pero ignorado por nadie.
Esta semana, al igual que muchas otras, los panameños despertamos diariamente con trágicas noticias, muertes y más muertes, que afectan en su mayoría a jóvenes. Nuestra vida cotidiana se va doblegando ante el temor, no infundido por novelas y ficción, sino por la realidad diaria. Las políticas punitivas de aumento de penas no han disminuido un ápice la delincuencia, mientras la sociedad se organiza y trata de tomar iniciativas para concretizar con hechos, la única manera real y efectiva de disminuir la violencia. La certeza del castigo y la resocialización del individuo.
Para nadie es un secreto la naturaleza criminógena de nuestras cárceles, poco más que mazmorras, donde se mezclan personas con todo tipo de procesos. Depósitos de seres humanos, historias incontables de tragedias que conjugan la violencia intrafamiliar, drogas, alcohol, juegavivo , y, sobre todo, el entorno familiar inestable, cuyos valores trastocados no constituyen un escudo moral al medio donde se vive. Hacinamiento, demasiado tiempo sin ningún tipo de ocupación, poquísimas horas al aire libre, imposibilidad de hacer un trabajo digno y remunerado. Son temas comunes, cuando se habla del problema carcelario.
Con este panorama, ¿se puede pensar en medidas alternativas a la cárcel? ¿Se puede pensar en resocialización? ¿Se puede pensar simplemente en mejores cárceles? Hay muchas cosas que podríamos hacer, pero ante todo se debería optar por la prevención, para que no se tenga que llegar a la cárcel: ayudas sociales a poblaciones desprotegidas, más programas contra el uso y abuso de drogas, el tema del civismo, etcétera.
El día de ayer (viernes), fui a presentarle mis respetos al padre del Lic. Justiniani, unas cien personas se congregaban alrededor de la oficina de la Fundación de Apoyo al Detenido. La Banda Nacional Centenario, conformada casi enteramente por jóvenes de barrio, ejecutaba sus acordes con inusitada fuerza. Esta vez no había alegría ni fervor patriótico, solo rostros sombríos empeñados en ejecutar con precisión las melodías con que despedían a su amigo y mentor.
Cada repicar mostraba una rabia impotente, una protesta y también un fruto.. No buscaban venganza ni violencia, solo justicia. A su alrededor, personas, de todas las edades, portaban encendida una vela blanca, que de una forma mística conectaba a todos los presentes en un solo pensamiento.. “ No más muertes ”.
Justiniani, dejó su huella, le dio a la resocialización su sentido verdadero, al derivar su experiencia carcelaria en ideas concretas de prevención del delito. ” Déjenme seguir aportando ideas y metas a mi país ”, pedía a los que lo cuestionaban y en verdad lo hacía.
El Comité Juventud Unida para el Desarrollo de Río Abajo; bandas musicales, como la Búho de Oro y Nacional; Cruz Blanca; Comité Panameño de Derechos Humanos; Foro de Juventudes Políticas; Scouts; Círculo de Lectores; voluntarios de SINAPROC; la Fundación de Apoyo al Detenido y recientemente en la Cruzada por la Paz y organizaciones de la Sociedad Civil, atestiguan con hechos el “ mundo en que se movía “ Justiniani.
En lo personal, un mundo de protestas, reivindicaciones, peticiones de respeto y de decencia para la sociedad y los privados de libertad en general.
Hay que recordar que la población privada de libertad de nuestro país está constituida en un 57% por personas sin condena. El mundo profesional de Javier Justiniani era parecido al de todo abogado penalista en el país, quizás con la diferencia de que él trabajaba en los mismos barrios de los que representaba.
A su familia, mi más sentida condolencia; y a los jóvenes, recuerden que el legado de Justiniani siempre se mantendrá vigente en la medida en que sus actos así lo ratifiquen.
*Médico y miembro de Conciencia Ciudadana.concienciaciudadana09@gmail.com