El Canal de Panamá ha logrado establecer diálogo con el 70% de las familias en el área de influencia de Río Indio, superando el 26% de participación registrado...
Hay temas neurálgicos donde el pueblo humilde y trabajador espera respuestas directas, claras y verdaderas por parte del Gobierno; sin embargo, este esquiva, se calla y miente. ¿De qué se trata? Si el problema es que no saben qué decir. A más de casi dos años de Gobierno, esto reflejaría una manifiesta de incapacidad, si se trata de que no están interesados en responder manifestaría falta de compromiso con el pueblo y la nación. La falta de respuesta configura una violación al derecho de petición de la población. Esta inacción genera falta de transparencia y protestas, particularmente cuando se trata de temas fundamentales para el pueblo.
En este caso el tema del acceso al agua potable, por ejemplo, es una de las demandas sociales donde Mulino ha sido esquivo. Por ejemplo, la crisis del agua en Azuero lleva más de 10 meses sin solución, no solo es la falta de agua sino también la contaminación del río La Villa. El agua del grifo en Chitré y Los Santos aún no está certificada como apta para el consumo humano, pero soluciones concretas ante la prolongada escasez de agua potable, no llegan. Este problema se agrava más, pues no es solo en Azuero, también en Panamá Oeste, Veraguas, Colón y Panamá, crisis que amenazan la salud de miles de panameños. Frente a este problema, que cada vez impacta a más panameños, se repiten promesas que no solucionan la crisis, mientras que humildes panameños se ven obligados a comprar agua embotellada cada vez más cara y carros cisterna, donde es conocido que familiares del gobierno y diputados tienen negocios. Todo ello en medio de procesos de negociación para privatizar el agua.
Otro tema vital donde el gobierno guarda silencio es el tema de la relación con los Estados Unidos. En diversas ocasiones nuestra dignidad patria, la memoria de nuestros mártires, la soberanía nacional ha sido mancillada por declaraciones y acciones de Donald Trump y altos funcionarios estadounidenses, quienes tratan a Panamá como un protectorado, como su patio trasero, ante la conducta genuflexa de Mulino.
Por ejemplo, las últimas declaraciones del embajador de Estados Unidos en Panamá, Kevin Cabrera, quien de forma arrogante y ofensiva califica a los sindicatos como “mafias”, afirmación que constituye una clara muestra de injerencia imperialista en los asuntos internos del país y un ataque directo a la histórica lucha del movimiento obrero panameño. El gobierno de Mulino no solo permite estas intromisiones, sino que actúa como cómplice en la represión y persecución contra las organizaciones sociales y sindicales. Ejemplo de ello, la criminalización sistemática contra el movimiento obrero organizado, como el Suntracs, que ha sido blanco de ataques por su firme defensa de los derechos de la clase trabajadora y la soberanía nacional. Detrás de ello, prácticas injerencistas y represivas.
No hay respuestas concretas ante la falta de medicamentos y atención oportuna en la CSS, frente al aumento del combustible y la ola alcista de los precios de los artículos de primera necesidad, al incremento del desempleo e informalidad, a las condiciones de los planteles educativos, a la falta de viviendas dignas para la población de bajos recursos, pero los viajes de directores, ministros, diputados, magistrados continúan con los recursos del pueblo humilde y trabajador. La mayoría de los panameños viven todos los días los desmadres del Gobierno.
En medio de millones de dólares las respuestas a los problemas sociales no llegan. Sin lugar a duda, un Gobierno que no atiende las necesidades básicas de la población es un fracaso.