• 23/12/2020 00:00

Queremos agua

Hace cuatro años, en diciembre del 2016, escribimos un artículo llamado “El verano viene” (La Prensa), en el cual manifestábamos que la problemática del agua en Panamá es cíclica.

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Hace cuatro años, en diciembre del 2016, escribimos un artículo llamado “El verano viene” (La Prensa), en el cual manifestábamos que la problemática del agua en Panamá es cíclica. Mencionábamos que los responsables por las carencias y el poco alcance en la distribución de agua potable éramos todos como población, no culpa de los Gobiernos. Porque somos nosotros quienes malgastamos el agua, somos nosotros quienes ensuciamos las fuentes, nosotros los que talamos los árboles de las cuencas, en fin, somos nuestro propio verdugo. Y sí, nosotros somos los que elegimos Gobiernos incompetentes, que colocan personal no calificado en puestos de decisión de entidades tan sensibles como el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan).

Se ha convertido en costumbre para los diferentes Gobiernos manejar la institución responsable de proveernos de algo esencial para la vida, como es el agua, a manera de su pequeña y mal administrada finca, transformándola en un bastión político en el cual colocar fichas afines al partido, quienes no acaban de entender la importancia de su labor, y anteponen intereses partidistas a la necesidad del pueblo.

Decir que el Idaan ha sido manejado con desidia es decir muy poco. Se trata de una entidad olvidada, en la que, al entrar en sus instalaciones, constatamos el estado de sus equipos y talleres, y es como viajar a un pasado de ficción postapocalíptico, en el cual las personas trabajan emparapetando trastos, luchando por hacerlos funcionar. La administración no difiere de esa realidad, pues al no contar con presupuestos fundamentados, luchan hasta por ponerle combustible a los equipos de movilización de su personal, que es escaso y mal pagado. Que, si bien hay mucha gente en la planilla de la entidad, pocos son los que cargan con el peso de la responsabilidad de hacerla mal funcionar, mientras los demás solo cobran.

Hay gente capaz y trabajadora en la institución. Es un definitivo sí. Pero el manejo político coloca títeres en los puestos encumbrados, quienes, cual señores feudales, velan tan solo por cumplir lo que su rey les pida, mientras la población sufre las consecuencias de estos pésimos manejos.

En un despropósito manifiesto, el personal capacitado se arriesga a decir la verdad de la situación de la entidad, y es desautorizado por los directivos, quienes, bajo la típica amenaza de “te dejo sin trabajo”, succionan las buenas voluntades hasta que el funcionario pierde por completo el interés de buscar el bien común, y se vuelve parte del engranaje ineficiente.

En un constante retroceso, la entidad prioriza las decisiones de políticos por encima de científicos, de técnicos y de personal capacitado, habiendo dejado de funcionar muchas veces por falta de los insumos básicos para el proceso de potabilización del agua. Ni hablar de los sistemas de alcantarillados. Con poco recurso y menos personal, el Idaan es alérgico a los sistemas de bombeos y a las Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) de los proyectos residenciales, pues una vez traspasado el proyecto, las mismas se vuelven responsabilidad de una entidad que ya es incapaz de administrar lo existente.

También es cierto que existen muchos “profesionales” que, por ego o mala costumbre, dejan de entender que el agua servida no puede correr hacia arriba “por gravedad”, e incurren en absurdos que terminan causando dolores de cabeza, tanto a ciudadanos como a funcionarios del Idaan, y perjudicando el medio ambiente. Pero nos desviamos. Volvamos al cauce original.

Si se destinara un buen presupuesto al Idaan, aún no estaría resuelto el problema. Además, hay que despolitizar la entidad. Hay que devolverle la autoridad a la gente de ciencia, y sacar a los politiqueros.

Vayamos a la Asamblea Nacional y digamos flóculo… la mayoría de los que sí hayan ido a trabajar ese día se ofendería sin tener idea de lo que estamos hablando. Y esos deciden a quiénes se nombra en el Idaan.

El proceso de potabilización del agua, de manera resumida, consiste en colectar agua cruda y someterla a tratamiento con coagulantes, floculantes y desinfectantes para luego ser filtrada, dándole el estatus de segura para el consumo humano.

En la fuente, el agua viene con turbiedad y color. Esto es causado por suspensiones estables llamadas coloides. Los coagulantes desestabilizan las partículas coloidales en suspensión, favoreciendo su aglomeración, eliminando turbiedad, microorganismos y concentración de materias orgánicas.

El floculante aglutina sólidos en suspensión y los precipita generando el flóculo, que no es más que un grumo de materia orgánica, cuyo tamaño superior lo hace más fácil de remover. Removido esto, se desinfecta y el agua es potable.

En Chitré, y estoy seguro que en muchos otros lugares, venimos padeciendo de un pésimo servicio de entrega de agua potable, resultado de años de inacción y falta de voluntad. La planta actual pasa más tiempo apagada por daños, que colectando agua de la toma, dejando a miles de usuarios como el gorgojo. La precipitación en el Sarigua superó la cantidad de centímetros cúbicos de agua que llegó a los hogares chitreanos, muchas veces.

Existen estudios que detallan conceptos para una nueva planta potabilizadora, que incluyen planes de protección y reforestación de la cuenca del río La Villa, una nueva toma de agua cruda en una mejor ubicación, no solo por la altura de la misma, sino por su distanciamiento de las áreas cultivables, que garantizaría la ausencia de atrazina y de todos los agroquímicos que actualmente se vierten al río y que después terminan siendo consumidos por la población. Pero esto hay que empezarlo ya. Queremos agua.

Si los Gobiernos no le dan la importancia al Idaan, ¿cómo pretenden que el agua de calidad nos llegue a todos? Despilfarrar millones en un ente corrupto e inoperante como la Asamblea, y limitar el alcance de la entidad que nos da el agua es un acto vil.

Señores gobernantes: ustedes y sus familias también necesitan del agua para vivir. Inviertan el dinero donde es prioridad, y permitan que el Idaan sea administrado por gente profesional, ética y capaz, no por políticos. El agua es vida y la corrupción es muerte.

Dios nos guíe.

Ingeniero civil.
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