• 22/03/2011 01:00

‘¿Quieres ser presidente?’..., ‘¿por qué no?’

T odos sabemos que si tu hijo tiene habilidades deportivas tienes desde temprana edad que ponerlo en ligas y programas deportivos hasta ...

T odos sabemos que si tu hijo tiene habilidades deportivas tienes desde temprana edad que ponerlo en ligas y programas deportivos hasta que a la edad adecuada pueda ser reclutado por un equipo profesional. El boxeador pasa por una campaña de aficionado antes de subir al profesionalismo, y todos cuando vemos un jugador de la NFL sabemos que antes de llegar se destacó como jugador en la liga escolar y seguro también la universitaria. En resumen, en todo se pasa por un periodo de capacitación y demostración de capacidades antes de llegar a la cima de su profesión, sea profesional, artista o deportista.

Pareciera que en la única profesión en nuestro país donde no se requiere experiencia es en la política, particularmente paras la Presidencia de la República. Para el más alto cargo de la nación panameña, a diferencia de otros países donde el electorado solo los aprueba si traen experiencia en gobernaciones, senado u otro cargo alto, no se requiere absolutamente nada adicional a lo señalado por la Constitución.

Hoy, por esa razón, nos encontramos que en la simplificación mental que hacen los conocedores de política, cualquier ciudadano con la cantidad de dinero capaz de mantener una campaña pre electoral apoyando a líderes naturales y dirigentes de bases, está en carrera para la primaria del partido que sea. No hace falta saber administración pública, no hace falta haber demostrado capacidad frente a una cartera ministerial o haber dirigido un distrito, haber ocupado una curul legislativa o haber tan siquiera sido representante de corregimiento.

Cierto que en nuestra historia solo ha llegado a la Presidencia una persona sin experiencia previa en un cargo relevante, Mireya Moscoso en 1999. Hasta donde recuerdo todos los demás presidentes ocuparon algún cargo publico significativo antes de correr y llegar, electos, a la Presidencia, sin contar, por supuesto, a los presidentes del proceso, colocados allí por el dedo de los militares. Pero el hecho de que Mireya Moscoso lo hizo no le facilita la aspiración a una docena de aspirantes hoy día que vociferan su intención de llegar, pero no tienen en su hoja de vida ningún mérito como funcionario que los respalde.

Creo importante que las bases de los partidos, y en especial hoy, las bases del PRD comprendan que los países no avanzan de la mano de la improvisación. No es porque se tiene un buen discurso y porque se tiene dinero que puedes ni debes ser considerado para llegar a la Presidencia de la República. Basta de engañar a ‘ricos’ con falsas expectativas solo para que resuelvan necesidades sociales de algunos dirigentes de base, seamos serios en la búsqueda de aquellos miembros con experiencia y capacidad real, probada, de administrar la Cosa Pública.

La responsabilidad de un partido de oposición, en un país donde la regla es la alternabilidad del poder, es grande. Si asumimos que le tocará gobernar al terminar el periodo actual, tiene tiempo para escoger inteligentemente entre sus mejores cuadros capacitados. De allí la importancia al forma un gobierno de designar en los puestos de dirección a aquellos que en el futuro podrían aspirar a mejores posiciones, para que vayan teniendo la experiencia. Omar nos enseñó cómo preparó a un Royo, a un Pérez Balladares, a un Nicolás Ardito Barletta, para poder llegar a la Presidencia. Si no ponemos en los estatutos un perfil mínimo de experiencia en el manejo de la Administración Pública, seguiremos con pre—primarias y primarias con una cantidad absurda de aspirantes bajo el paraguas del carácter democrático del partido, pero lamentablemente costándole una cantidad considerable de dinero a los ‘engañados’ que al final exigirán un nombramiento para resarcirse de su inversión.

En mi libro, si no has ganado una elección previamente, si no han ocupado un cargo con mando y jurisdicción previamente, no deberíamos considerarlo para la máxima candidatura posible. En un mundo cada día más preparado, un mundo que exige cada día dirigentes con más preparación y experiencia, no podemos seguir improvisando. No es solo que te pregunte alguien si quieres ser presidente y tú contestes que por qué no. Gobernar es una ciencia, una ciencia que no se domina solo leyendo un libro ni escuchando historias. Es demasiado serio para seguir engañados.

*INGENIERO Y ANALISTA POLÍTICO.

Lo Nuevo