El edificio, cerrado hace más de una década por problemas estructurales, pasó de albergar a cientos de estudiantes a convertirse en un albergue temporal...
- 04/05/2019 02:00
Retos para el Gobierno que viene
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Agrega La Estrella en Google ↗️Mañana los panameños elegiremos a las autoridades que dictarán las políticas públicas por los próximos cinco años, tanto en el Gobierno nacional como en los Gobiernos locales. Señalo aquí algunos temas que considero impostergables para el próximo Gobierno.
Pensiones. El programa de Invalidez, Vejez y Muerte de la Caja de Seguro Social no aguanta que otro Gobierno patee la lata hacia delante. Se estima que a partir de algún momento durante este 2019, iniciará el previsto déficit de caja, con lo que se comenzarán a usar las reservas para atender las obligaciones financieras del programa y poder cumplir con los jubilados y pensionados. Si no se hace nada, las reservas se agotarán entre 2027 y 2028. La imperdonable irresponsabilidad que ha demostrado el actual Gobierno en ni siquiera mostrar interés en atender este problema durante su período, no puede ser repetida por el Gobierno que iniciará el uno de julio.
Reforma constitucional. Todos los candidatos a presidente se comprometieron a promover una reforma constitucional. Algunos se inclinan por el método de reforma de dos asambleas, otros por una constituyente. Pero más importante que el cómo es el qué. Nuestro sistema de Gobierno ha hecho aguas. El clientelismo es no ya la excepción sino la regla. La Asamblea Nacional ha perdido todo atisbo de órgano de contrapeso al Ejecutivo, para convertirse de manera descarada en una fuente de clientelismo y otras cosas aún peores. La conformación de la Asamblea, si se mantiene como órgano unicameral o si se adopta un sistema representativo bicameral, y otros aspectos de dicho órgano de poder, requieren una amplia discusión, a fin de dotarnos de un órgano que efectivamente cumpla el rol de fiscalizador del Ejecutivo, y no ser la cueva de clientelismo y maleanterías en que ha quedado.
La Constitución requiere otros cambios importantes en temas como la administración de justicia, para que funcione y tengamos justicia realmente imparcial y efectiva, en la que tanto la ciudadanía como el inversionista puedan confiar. Esto, a su vez, requerirá dotar a la administración de justicia de los recursos que tradicionalmente se les niega, porque da más réditos políticos inflar planillas de ministerios.
Descentralización. Nuestro país no puede continuar con el excesivo y asfixiante centralismo que hace que para resolver problemas eminentemente locales como reparación de calles, iluminación de parques y cosas por el estilo, las comunidades tengan que estar rogando a diputados y ministros para que incluyan en el presupuesto de la nación los fondos para esos asuntos. El enajenante centralismo fue una de las continuas quejas de Panamá durante sus ocho décadas de unión a Colombia, pero esa capital indolente que alguna vez fue Bogotá, ha sido reemplazada por la ciudad de Panamá. Debemos apuntar hacia una federalización del país. A fin de cuentas, Suiza es un país de población reducida, apenas tienen el doble de población que Panamá, y goza desde hace siglos de un sistema federal genuino. De hecho, el nombre oficial es Confederación Suiza, porque eso es, una confederación de cantones que tienen mucho en común, pero también importantes diferencias, y la mayoría de los asuntos públicos que interesan en el día a día al ciudadano, son atendidos a nivel cantonal.
Ciertamente Panamá no puede crear a rajatabla un sistema federal total al estilo suizo. La cultura federal no se puede trasplantar fácilmente. Pero hacia allá debemos apuntar, porque de otro modo no hay manera de que las cosas a nivel local puedan funcionar medianamente bien. Esto requiere, también, un cambio constitucional, para que sea una descentralización de verdad y no la de mero nombre que se ha promovido en el país desde hace unos 15 años.
Desregulación. El mundo cambió y seguirá cambiando con herramientas como el Internet, las redes sociales, la llamada economía colaborativa y tantas otras innovaciones que permiten hacer negocios de maneras impensables hasta hace muy poco tiempo. La innovación no solo no se va a detener, sino que continuará a paso acelerado. Continuar con esquemas de relaciones de trabajo más propias del Siglo XIX que del XXI, así como regulaciones en general que hacen complejísimo el hacer negocios, nos va a llevar a una lenta, pero inexorable pérdida de relevancia como destino de inversiones.
El Gobierno que elegiremos mañana tiene muchos retos. Es imperante que ejerza liderazgo para afrontarlos y no se dedique por cinco años a tirar besitos cual reina de carnaval.
ABOGADO