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- 01/06/2011 02:00
Saxofones habaneros
Una deficiencia o insatisfacción en el sonido metálico que emitía el clarinete, llevó a Adolphe Sax a diseñar y construir un nuevo instrumento musical a mediados de la década de 1840. El aparato que logró forjar, era algo diferente, generaba las notas a partir de soplarlo, pero reproducía los sonidos con la vibración de la madera de su boquilla. Este inventor patentó así, lo que se conoció luego como saxofón.
La capacidad del innovador aparato pronto se sumergió en los conjuntos orquestales, sobre todo en el repertorio militar y hubo de esperar para adecuarse a los grupos de cámara, pero al final del siglo, ya Ravel le dio un protagonismo en su música lírica y como contrapunto de la sección de cuerdas.
Cien años después de la novedad de este ejemplar de la familia viento—madera y sus múltiples derivaciones sonoras, formas y estructuras, apareció Chano Pozo, de origen cubano, quien en Estados Unidos recorría orquestas de colegas y paisanos, entre ellos la de Machito. Allí compuso la melodía denominada Manteca. En ella experimentó la percusión para darle sentido más africano al jazz tradicional que se escuchaba en ese país.
Algunos le llamaron Latin jazz a esta opción que rápidamente fue acogida en el Norte, pero que contaba con amplia generación de cultores en la isla de Cuba, donde estaban afincados los ritmos afrocubanos. Esas manifestaciones no solo se quedaron en la calle, cabarets y en las esquinas; sus palpitaciones gracias al embrujo de la conga, los timbales, el güiro y la claves, se fue a la academia.
Esto explica por qué cuando se suben al escenario los cinco miembros del quinteto Habana Sax, se percibe su capacidad interpretativa, que además de ser ejecutada con brillantez, demuestra que hay cierta formación musical que le da soltura, concisión y armonía hasta en las improvisaciones, al ritmo como el jazz latino, tanto individual, como grupalmente.
Ellos llegaron a la presentación en el Teatro Ateneo de la Ciudad del Saber —la tercera— luego de casi diez años de no pisar el suelo panameño, trajeron su repertorio bastante amplio rítmicamente, lo que les impidió desenvolverse con plenitud con el jazz y dieron muestras de las variantes que explotan como la música caribeña, melodías de origen africano y casi todas las cadencias latinoamericanas populares.
Todos ellos son egresados del Instituto Superior de Arte de Cuba y allí también se desempeñan como profesores. El grupo ha desarrollado intensos recorridos que incluye ciudades en casi una treintena de países en Europa, África y América Latina. Tienen programadas presentaciones en escenarios alemanes en junio.
Su presentación en la Ciudad del Saber empezó con una pieza que puso al público inmediatamente en el ambiente rítmico característico de la agrupación. Una alegre melodía donde los cuatro saxofones y la batería permitieron saber de las capacidades musicales. Luego vino un arreglo de la clásica Summertime y desde allí, se siguió con la exposición de fusiones para dar ideas concretas del repertorio caribeño.
En algún momento, el líder del grupo pidió al público que escogiera entre la música de origen africano o la música popular cubana. El público optó por la primera y se les dio una muestra de trabajos de aquel continente y luego sobre la variante afrocubana, sin olvidar las manifestaciones propias de la cultura tradicional y se sumergieron en esos ritmos alegres y cadenciosos.
Luego se pidió diez voluntarios a la audiencia para que subieran a la tarima y cuando la música derivó en descarga, el grupo fue mostrando a los voluntarios sobre la cadencia de la percusión y poco a poco salieron ellos del escenario, hasta que solo quedaron los improvisados que siguieron el ritmo sin que se cayera el ambiente que habían creado.
El concierto permitió a Habana Sax presentar material nuevo producido recientemente y canciones que incluyen componentes vocálicos de ellos, mientras que ejecutan los diferentes tipos de su amplio instrumental con sus modelos de saxofones y los aparatitos que hacen la percusión caribeña, que recoge aportes africanos.
Este grupo musical, formado por gente que comparte su tiempo entre la enseñanza y la ejecución, es de los más representativos del ambiente artístico cubano. Su trabajo lleva implícito la investigación y herramientas de búsqueda de esa rica tradición que ha brindado a su música, aquella sonoridad, ritmo, cadencia y múltiples manifestaciones que recogen el alma del Caribe.
Auguramos pronto retorno a Habana Sax y una interacción con los grupos que surgen en este istmo canalero.
*PERIODISTA Y DOCENTE UNIVERSITARIO.