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- 03/08/2014 02:00
El Sinvergüenza
QUERIDO DIRECTOR:
No sé si usted es aficionado al teatro, pero en cualquier caso le contaré que en Madrid (y durante los veranos en provincias), se representó durante 25 años una obra titulada ‘Enseñar a un sinvergüenza’. Su protagonista, el actor Pepe Rubio, estaba dispuesto a batir el record de la obra de Agatha Christie titulada ‘Los 10 negritos’, que se representó en Londres durante más de 50 años, eso sí, con protagonistas distintos. La obra española en cuestión es una comedia ligera que representó en varios teatros capitalinos.
¿Qué es un sinvergüenza? Pues es un pícaro, un bribón, un impertinente y sobre todo alguien que comete actos ilegales en provecho propio o incurre en inmoralidades o faltas de ética. Todas estas acepciones suelen ser dirigidas a personas naturales, excepto casos aislados, como el de los barcos con el que el rey Juan Carlos competía en las Regatas de Palma de Mallorca y que se llamaban ‘Bribón’ (I, II, III y IV).
Usted recordará, sin duda con agrado, una divertida película dirigida por George Roy Hill y protagonizada por Paul Newman y Robert Redford, llamada ‘El Golpe’. Cuenta la historia de dos sinvergüenzas (pícaros) que idean un plan para estafar a un mafioso, llevando el director hábilmente a los espectadores hacia una fervorosa simpatía por los sinvergüenzas y gran antipatía por el mafioso, sin reparar que son dos perfectos bribones. Pues bien, el pasado viernes día 25, un personaje de la política española confesó, porque ya no le quedaba más remedio que admitir, que era un sinvergüenza. Este personaje no es otro que Jordi Pujol, quien fuera presidente del gobierno catalán por 23 años, durante los que nos aburrió a todos los españoles, incluidos los catalanes, con miles de consejos de cómo comportarnos éticamente. Pues bien, el señor Pujol ha reconocido que durante 34 años defraudó al fisco y que su patrimonio lo tenía en paraísos fiscales fuera de España. Aunque parezca un loable acto de contrición y como todo lo que hace este personaje lleva a doble lectura, por este cauce intenta proteger a cuatro de sus siete hijos, que están judicialmente acusados de corrupción y tráfico de influencias, mientras papá era presidente del gobierno catalán. Pujol es médico, pero cualquiera diría que es abogado, pues confiesa por dos motivos: 1°, la Inspección de Hacienda y la Guardia Civil descubrieron ‘el pastel’; 2°, tiene más de 80 años y, por lo tanto, aún siendo condenado, no entrará en prisión.
Este Pujol, más coloquialmente para nosotros ‘El Sinvergüenza’, aduce que el dinero defraudado procede de una herencia de su padre, y que lo sacó de España por miedo al Franquismo. Pero como Dios confunde a los mentirosos, dijo que eso se había producido en 1980 y Franco murió en el año 1975. También repitió aquello de ‘se me critica y se me ataca porque represento a Cataluña’. Yo creo, director, que los sinvergüenzas, y forma parte de su carácter, siempre echan la culpa a otro, aunque sea al ‘Lucero del Alba’.
Durante estos últimos diez años, la principal reivindicación del gobierno catalán al gobierno central español ha sido el traspaso de la Agencia Tributaria (que agrupa la Inspección y la Recaudación), evidentemente con el objetivo de que no se investigue a políticos como Pujol, que no es más que la punta del iceberg de la corrupción en Cataluña.
Pasear por Montecarlo no es especialmente agradable, pues casi todas sus calles están en pronunciadas cuestas, pero sigue siendo muy interesante pasar por delante de bancos dedicados exclusivamente a la administración de patrimonios, que suelen tener el nombre de sus fundadores (generalmente familias hebreas) y que durante décadas cumplieron con el ‘secreto bancario’, aprovechado por sinvergüenzas como Pujol para ocultar sus delitos fiscales.
Me quedo con ganas, director, de entrar en cualquiera de ellos, exhibir un carné falso de la Interpol y preguntar por una larga lista de políticos españoles, demócratas y honestos de toda la vida. Si me queda tiempo, también preguntaré por las de alguna testa coronada.
Atentamente,
JUAN BARRIOSETA