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- 24/08/2026 00:00
Soberanía, libertad y derecho internacional: el valor de la independencia
Este 24 de agosto, Ucrania conmemora el trigésimo quinto aniversario de la restauración de su Independencia Nacional. En 1991, de manera pacífica, cívica y democrática, el pueblo ucraniano decidió retomar las riendas de su propio destino tras el colapso del régimen soviético.
En tiempos de paz, las fechas patrias suelen asociarse a desfiles festivos, plazas colmadas y discursos protocolares. Sin embargo, para los ucranianos que defendemos nuestra patria desde hace más de cuatro años de una invasión a gran escala y tras más de doce años del inicio de la ocupación temporal de Crimea y de partes del este de nuestro territorio, la palabra independencia ha dejado de ser una efeméride abstracta en los libros de historia. Hoy, la independencia es una lucha cotidiana, un compromiso existencial que se sostiene segundo a segundo con el coraje de nuestro pueblo.
El siglo XXI y la crudeza del escenario geopolítico nos han recordado el valor real de la soberanía. Para Ucrania, la independencia no se reduce a un asiento en la Organización de las Naciones Unidas ni a un reconocimiento diplomático formal: es el derecho inalienable a existir, a decidir nuestro futuro sin imposiciones imperialistas, a educar a nuestras niñas y niños en libertad, y a vivir en una sociedad democrática regida por normas y no por la fuerza bruta.
La agresión no provocada e injustificada que enfrenta Ucrania no es únicamente un conflicto regional. Constituye un ataque frontal contra los cimientos del orden internacional basado en reglas. Cuando un Estado transgrede la Carta de las Naciones Unidas, desconoce las fronteras reconocidas internacionalmente e intenta subyugar a un vecino soberano, pone en jaque la seguridad y estabilidad colectiva de todos los países, grandes y pequeños.
En este contexto, la voz y los principios de naciones con una profunda vocación pacífica y multilateral, como Panamá, cobran un valor invaluable. Panamá - histórico puente del mundo, corazón del comercio global y pionera del diálogo interamericano desde el Congreso Anfictiónico - comprende con meridiana claridad que la soberanía nacional, la integridad territorial y el respeto irrestricto al Derecho Internacional Humanitario son condiciones indispensables para el progreso y la convivencia de la comunidad de naciones.
La reciente apertura de la sede diplomática de Ucrania en la Ciudad de Panamá y los acuerdos bilaterales de cooperación alcanzados reflejan nuestro compromiso mutuo con la defensa de estos principios. Agradecemos la firmeza con la que el pueblo y el gobierno panameño han respaldado la soberanía e integridad territorial de Ucrania en los foros internacionales, así como su condena a las violaciones del derecho internacional, incluyendo la urgente causa humanitaria para el retorno de los menores ucranianos trasladados y deportados forzosamente.
La paz que anhela Ucrania no es una capitulación ante la tiranía, sino una paz justa, duradera y sustentada en la justicia internacional e impulsada por nuestro país. Ningún pueblo debería verse forzado a pagar con vidas inocentes y ciudades destruidas el simple derecho a ser libre en su propia tierra.
Al cumplirse 35 años de nuestra independencia, reafirmamos que la libertad prevalecerá sobre la agresión. Que los principios compartidos de justicia, legalidad internacional y autodeterminación sigan uniendo a nuestros pueblos, y que los colores de nuestra bandera sigan simbolizando no solo la resistencia de Ucrania, sino la esperanza compartida de un mundo donde el derecho siempre triunfe sobre la fuerza.