• 01/10/2016 02:00

Eufemismo social empresarial

Por regla, cuando leo o escucho hablar de la responsabilidad social empresarial, se me van parando los cabellos de la nuca

Por regla, cuando leo o escucho hablar de la responsabilidad social empresarial, se me van parando los cabellos de la nuca. Y quizá quien mejor formuló esta reacción de alerta fue un tal Benjamin A. Rogge, cuando escribió: ‘Yo confiaría en cualquier empresario solo cuando se preocupa por el lucro; ya que para ello tiene que hacer las cosas a mi manera. Pero cuando el empresario sale a favorecerme, lo hará a su manera '.

Lo que nos trata de decir Rogge es que el trabajo del empresario es el de competir en un mercado que premia a quien mejor sirve al cliente; y ello se traduce en el mayor beneficio social. Otra cosa muy diferente ocurre cuando las empresas salen a hacer ver que se afanan por el bien social; pues, entre otras, de inmediato se van pareciendo a los politicastros que van cacareando como gallinas recién paridas. Pero... ¿quién puede decir con toda certeza que esa actividad es verdaderamente benéfica a la sociedad? Esto también lo podemos tildar como una ‘pesca de rentas '.

Y sí, hay empresarios que logran ganancias sucias, particularmente cuando se asocian con perversos funcionarios. ¿Pero acaso se trata de la gran mayoría de empresarios? ¿Es justo que metamos al peluquero, veterinario, médico, ingeniero, etc. en esa bolsa de gatos? Creer esto es muy ingenuo, ya que es muy difícil lograr éxito en una empresa mediante un engaño constante; pues podrás engañar a algunos por algún tiempo, pero no puedes engañar a todos, todo el tiempo. Y el éxito empresarial depende mayormente de la satisfacción de las necesidades del cliente; pues hay que ser muy congo para seguir patrocinando a quien te engaña.

En síntesis, no es nada bueno confiar en quienes promueven la supuesta ‘responsabilidad social empresarial ', haciendo ver que no hay beneficio social en el giro propio de la actividad comercial o industrial en sí; y que para ello los empresarios tendrían que montar otras actividades que sí serían socialmente responsables. Esto no es más que pasto digerido y evacuado por semovientes.

Es promover una cultura de pobreza, ya que la riqueza no la vamos a encontrar en la satanización del emprendimiento. Una sociedad con emprendedores que sirven con esmero a sus clientes es una sociedad sana. Y una sociedad en donde muchos se la pasan denigrando al mercado no es sana; ya que si el mecanismo de intercambio voluntario no funciona, ¿cómo vamos a producir riqueza? Y no me refiero únicamente a los valores monetarios, sino al dinero como representación productiva. Y también hablo del ‘buen dinero ', porque por allí circula mucho del malo.

Y lo que más me preocupa es que estas no son cosas que se enseñan en las escuelas privadas del país; y mucho menos en las gubernamentales. Lo mismo ocurre con muchas creencias eclesiásticas erradas, que vilipendian el lucro; cuando, a fin de cuentas, lucrar en actividades del mercado no es otra cosa que el producto del servicio al prójimo.

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