• 22/09/2008 02:00

Talento y ‘realities’

Nunca pensé que llegaría a apoyar algún acto de los diputados Franz Weaver y Carlos “Agapito” Cleghorn por razones obvias, relacionadas ...

Nunca pensé que llegaría a apoyar algún acto de los diputados Franz Weaver y Carlos “Agapito” Cleghorn por razones obvias, relacionadas a su comportamiento social. Pero la semana pasada impulsaron objetivos definidos para atender la situación de los medios y los concursos “reality”, en lo que concierne al provecho económico que beneficia a las televisoras y las grandes corporaciones de la telefonía celular que funcionan en nuestro país.

Weaver presentó al pleno de la Asamblea Nacional un anteproyecto de ley con el fin de establecer controles adecuados sobre los medios y para regular la participación telefónica en los concursos de talento artístico que organizan televisoras locales. Weaver dijo que las programas de concurso de talento, que han proliferado en los medios televisivos, buscan lucrar con el talento artístico de la juventud. Señaló que “estos concursos aprovechan las destrezas artísticas de la juventud (?), sin que medie realmente el talento, sino la cantidad de llamadas telefónicas de apoyo pagadas. Esto resulta un gran negocio para las telefónicas y las televisoras”. Cleghorn dijo que: “una vez se instale la Comisión de Comunicación de la Asamblea, propondrá visitar las televisoras que organizan concursos de talentos para que expliquen los niveles de consumo de llamadas telefónicas”.

Abdul Waheed Khan, director general para Comunicación e Información de la ONU hace unos meses señaló que: “el reto más grande que tienen que enfrentar todos los que trabajan en el campo del desarrollo es la brecha digital —digital divide—”. Pese a los avances en el trabajo realizado, 80% de la población mundial no tiene acceso a las comunicaciones básicas —teléfonos, radio y televisión—, y menos del 10% tiene acceso a la Internet.

Con esas estadísticas y con las necesidades que tenemos como país, cuestionamos la disposición de las modernas tecnologías existentes en Panamá y el uso que se les da. Ante las carencias y dificultades existentes para hacer asequible a todos, los instrumentos básicos para acceder a las redes de comunicación nacional, —particularmente en las áreas rurales y para las capas sociales más necesitadas—; los proveedores de telefonía encuentran las formas más bajas para explotar estas herramientas, para beneficio propio. Estos programas y concursos, que se definen por la participación pagada de llamadas telefónicas por celular, no agregan valor alguno a los esfuerzos de una sociedad en franco desarrollo. Si planificamos la utilización estratégica de estos instrumentos de comunicación en la edificación de una comunidad mejor informada tendríamos mejores oportunidades de desarrollo social y cultural; y en consecuencia no se burlarán ni se aprovecharán de la buena fe de los televidentes.

En ocasiones anteriores decíamos que el proceso de globalización y sus políticas generalizadas han llegado a nuestras naciones pobres con sus estrategias de comunicación masificadas, en donde supuestamente proponen atender nuestras insuficiencias de desarrollo con recetas globales y fórmulas sistematizadas. Eso involucra la puesta en marcha de fórmulas de entretenimiento seudo-culturales, que involucran al pueblo directamente —a través de las llamadas telefónicas—, vendiéndoles la formula de “el apoyo” a lo que han presentado como cultura nacional, mientras se hacen ricos con la venta de llamadas telefónicas.

Lo más seguro es que no ocurra nada con la propuestas de Weaver y Cleghorn. Las razones son evidentes y la realidad es, aún, más determinante.

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