Se efectuan gestiones para salir de la lista de países que no combaten la pesca ilegal y que Panamá pueda seguir exportando mariscos a la UE
- 13/12/2023 07:30
Truculencia histórica
La población francesa enardecida contra la monarquía recorrió las calles y pasó por las instalaciones de la Bastilla, cárcel que albergaba a delincuentes comunes y todos aquellos que se oponían al estado de cosas políticas que vivía el país. Entre estos reclusos se encontraba Donatien Alphonse François de Sade, mejor conocido como el marqués de Sade. Sus escritos habían enardecido la sociedad de la época al retratarla de manera fehaciente.
Al ocuparse de la vida social y las costumbres, Sade dejó traslucir una realidad, no superficial, sino en su carácter más íntimo y con todas las perversiones que al momento pudo precisar en los diferentes grupos, tanto en la burguesía, como en la aristocracia y el poder de la corona, sin dejar por fuera el papel que representaba el populacho en todo esto. Evidentemente que tales elucubraciones fueron causales para su prolongado encierro.
Sade documentó con un instrumental literario el rostro caótico de una época, que se hizo mundialmente famosa como el siglo de las luces. Históricamente se pudo comprobar que no obstante una sociedad avance por una ruta determinada, habrá caminos que pueden situarse paralelamente y allí, construir otro esquema con proyectos específicos, con beneficios para determinados sectores y el disimulo de sus objetivos en el contexto de la normalidad.
En muchos casos, tales iniciativas se vinculan con el poder y urden una velada visión de la bonanza, aunque se base en la descalificación, inequidad y desigualdad. Entonces, como expresaría Antonio Gramsci, se daría la ilusión de que la conveniencia de la clase dominante, es la garantía del bienestar de todos y que el enfoque de aquellos, es el epítome de la verdad que deberá ser aceptada por los demás.
Los acontecimientos de los últimos meses en Panamá han dejado grandes lecciones sobre esto. Quizás nunca en el devenir nacional hubo tanta gente poderosa sentada en los asientos de la justicia para dar razones de sus actos previos y sus conductas, y desenvolvimientos tanto en la esfera privada, como en la gestión pública. La palabra negocios se ha convertido en un escenario para asaltar el erario, la vida democrática y, sobre todo, la política.
En alguna oportunidad, una vez que el país de convirtió en República, a algún aventurero se le ocurrió que el istmo era tierra fértil para iniciar los más grandes emprendimientos que podrían llegar a ultramar. Consorcios legales se convirtieron en pantallas traseras de truculentas transacciones en territorios que prestaron sus bancos para guardar bienes y productos de tales actividades de poca o ninguna ética.
Como en el cáncer, el mal se extiende si encuentra un ambiente adecuado y no se imponen los tratamientos oportunos. En consecuencia, se siente que, en ocasiones, en lugar de actuar en oposición a los indicadores y síntomas de anormalidad (para utilizar un eufemismo), pareciera que hay daños que van extendiéndose por diferentes rincones para ahogar las conciencias.
Esto impulsa un clima de desconfianza en que muchos discursos se desenfocan, sus generadores pierden la capacidad de alcanzar análisis certeros, cónsonos con valores confiables y además terminan por descarrilarse. Esto es muy peligroso, porque la falta de un balance o una mirada franca y desinteresada, termina con desviar a la colectividad de sus metas más auténticas para el propio beneficio.
El desarrollo de este fenómeno en la esfera política, tiene el riesgo de que la población haga una lectura inadecuada, errónea, y se incline a asentar todo su engranaje local, sobre bases falsas y contraproducentes. El saldo de tales decisiones o experiencias, suele ser desalentador e insatisfactorio, pues termina por delinear un perfil lleno de desinterés por su propio progreso y destino.
Sade hizo dos novelas una sobre los infortunios de la virtud y otra sobre la prosperidad del vicio. En el caso panameño es aleccionador percibir cuáles ámbitos se han construido y quienes son los inspiradores de una historia llena de truculencia y desasosiego.
El autor es periodista.