Moisés Cohen, presidente del Consejo de Servicios Internacionales de Panamá, desglosa la importancia de la Ley de Sustancia Económica como la llave para...
El reciente informe de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) advierte una tendencia inquietante en Panamá: el uso de la justicia como herramienta para intimidar y silenciar a los medios. Las demandas civiles y penales contra medios y periodistas no solo buscan reparar presuntos daños, sino también castigar la crítica y debilitar la libertad de expresión y prensa. En nuestro país, la posibilidad de secuestrar bienes al inicio de un proceso civil y la falta de aplicación del principio de real malicia otorgan a los jueces un poder que, mal utilizado, puede arruinar económicamente a los medios y desalentar la investigación periodística. Es una forma de censura encubierta: no se prohíbe publicar, pero se castiga hacerlo. Cuando la ley se usa para coaccionar al periodismo, se erosiona la democracia y se empobrece el debate público. La justicia debe proteger, no perseguir. La libertad de prensa no es una concesión; es una condición indispensable de toda república democrática. Su debilitamiento no solo afecta a los medios, sino al ciudadano común, que pierde la posibilidad de conocer los abusos del poder y de exigir rendición de cuentas.