• 25/08/2026 00:00
Entrelíneas

El Niño y la vulnerabilidad hídrica de Panamá

Panamá vuelve a mirar al cielo con una inquietud conocida: cuánto va a llover y cuánto alcanzará el agua. El Niño no llegó sin aviso. Fue anunciado, medido y advertido. Aun así, el país entra en un período de presión hídrica que obliga a administrar con cautela un recurso más disputado. El Canal ya tomó medidas. Desde el 15 de septiembre reducirá a 32 los tránsitos diarios ante precipitaciones inferiores a las previstas en su cuenca. La decisión busca proteger la disponibilidad de agua y sostener la operación de una ruta esencial para la economía. Pero también recuerda que la seguridad hídrica de Panamá no puede depender únicamente de ajustes operativos ni de esperar que regresen las lluvias. Río Indio forma parte de esa discusión y ha sido identificado por la Autoridad del Canal como una alternativa prioritaria para ampliar la capacidad de almacenamiento. Su eventual desarrollo, sin embargo, exige estudios, diálogo con las comunidades, garantías para las familias impactadas y una ejecución ambiental y socialmente responsable. No debe presentarse como una respuesta aislada a un problema más amplio. En el campo, la urgencia es inmediata. Productores necesitan reservorios, pozos, sistemas de riego y financiamiento para enfrentar meses más secos. El Niño podría prolongarse hasta 2027 y reducir las precipitaciones en el Pacífico. Panamá ya conoce el riesgo. Lo que falta es convertir esa experiencia en una política hídrica nacional sostenida: almacenar mejor, invertir antes y planificar el agua con la misma seriedad con la que se administra cuando escasea.

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