La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

Entre Líneas

Doble personalidad

Los panameños de por sí son personas amables, bondadosas y buena gente. Sin embargo, hay un comportamiento extraordinariamente raro que sorprende a propios y extraños.

Los panameños de por sí son personas amables, bondadosas y buena gente. Sin embargo, hay un comportamiento extraordinariamente raro que sorprende a propios y extraños. A la hora de ir al supermercado la amabilidad desborda, pero cuando se trata de conducir, los panameños son bulleros, impacientes y descorteses.

Esa doble personalidad inexplicable se manifiesta a la hora de vivir la realidad. Presiones, ineficiencia, juega vivo e impunidad quizás se entrelazan en ese momento que termina volviendo totalmente diferente al panameño amable, bondadoso y buena gente. Lo lamentable es que, en lugar de que ese panameño bueno se multiplique, pareciera que esa otra personalidad es la que sale a flote y empieza a reflejarse en las redes sociales, donde a cualquiera bombardean sin misericordia. Se refleja también a la hora del servicio en los hoteles y restaurantes, donde es infinitamente diferente el trato de una persona extranjera al de una local. Esta situación podría ser indicadora del grado de frustración de los panameños frente a las injusticias sociales, donde padece de una pobre educación, una salud de pésima calidad, medicamentos a precios abusivos y un poco importa de los políticos que quieren seguir lucrando del botín del Estado. El problema es que cuando esta situación se refleja a diario y no se le hace caso, deriva en una situación peor. Argentina y Venezuela son ejemplos de cómo sus sociedades cayeron al abismo. Lo peor es que en lugar de sacar a flote la parte de la sociedad que estaba mal, fue la parte que estaba bien la que cayó al abismo y el resultado es que todo el país entró en la decadencia. ¡Hay que mirarse en esos espejos!