02 de Oct de 2022

Entre Líneas

Un Estado fallido

Nicaragua se presenta como un buen ejemplo de un Estado fallido. El Frente Sandinista de Liberación Nacional libró una dura batalla contra la dictadura de Somoza, que gobernó el país como dinastía desde 1934 hasta 1979.

Nicaragua se presenta como un buen ejemplo de un Estado fallido. El Frente Sandinista de Liberación Nacional libró una dura batalla contra la dictadura de Somoza, que gobernó el país como dinastía desde 1934 hasta 1979. Daniel Ortega fue el heredero universal del triunfo de la revolución sandinista, pero ironías de la vida y desgracia de los nicaragüenses, se ha convertido en el espejo de lo que su grupo combatió. Lo más triste es que Ortega prometió mejores días para su pueblo y, sobre todo libertad, pero es justo lo contrario. Nicaragua enfrenta hoy uno de los peores momentos de su historia, porque ante Somoza el FSLN salió al rescate. Hoy, empero, no hay un frente común para enfrentar la dictadura orteguista y la dirigencia opositora está controlada o sometida por Ortega y los liderazgos individuales no logran articular un plan coherente y de gran apoyo popular. El último reducto de resistencia, la iglesia católica, está siendo golpeada con firmeza, porque la idea de Ortega es cerrarse quizás como Corea del Norte, sin ningún obstáculo en el camino. La única salida de Nicaragua es que los países hermanos se unan para expulsar al dictador y sus secuaces. No hacerlo es aceptar que la semilla dictatorial vuelva a germinar con fuerza en Latinoamérica. Hay que actuar y con firmeza. ¡Así de simple!