Temas Especiales

05 de Ago de 2021

Opinión

Las FARC son un cáncer que crece y amenaza a toda la región

Juan Guaidó responsabilizó a Nicolás Maduro del asesinato a mansalva de soldados venezolanos a manos de la guerrilla en días recientes

La gravedad de los hechos que se vienen presentando desde hace más de un mes en el estado Apure (Venezuela), son una clara consecuencia de lo que venimos denunciando hace años: han hipotecado la soberanía de Venezuela a grupos irregulares a cambio de lealtades políticas desde que Hugo Chávez llegó al poder y ahora se ha profundizado con quien lo usurpa, el narcodictador Nicolás Maduro.

Lo hemos advertido en innumerables ocasiones, Venezuela se ha convertido en una bomba de tiempo y lamentable la escalada que ha cobrado en los últimos días este conflicto, es como haber encendido un fósforo en un galpón lleno de pólvora.

Por eso podemos afirmar que lo que está sucediendo allí, no es más que la consecuencia de la entrega de nuestro territorio por parte del régimen a factores irregulares colombianos, más específicamente a un sector de las FARC, a costa del sacrificio de nuestros campesinos, nuestros indígenas e inclusive con la descarada entrega de las vidas de soldados venezolanos.

Lo que pasa en Apure cuenta con todos los requisitos para ser considerado un “conflicto armado”, según lo que establece el derecho internacional humanitario, o una “guerra de guerrillas”, o “conflicto armado de mediana intensidad”, según la clasificación del Departamento de Defensa de Estados Unidos.

Un compendio de violaciones de DDHH es lo que tenemos en el estado fronterizo de Apure, donde se vive este drama dantesco con más de 6,000 personas que huyen de este horror para salvar sus vidas, huyen como pueden y con simplemente lo que llevan puesto. Las denuncias son profundamente dolorosas sobre venezolanos asesinados y los falsos positivos, como la lamentable historia de la familia Remolina, campesinos trabajadores, en la que cinco miembros que incluyen a madre e hijo de 17 años, fueron sacados de su vivienda por las fuerzas de exterminio del régimen (FAES) y aparecieron acribillados. Les sembraron trajes de guerrilleros y armas.

En un reciente informe de Fundarredes, se destaca la presencia de las siguientes irregularidades en Apure: Allanamientos ilegales; desapariciones forzadas; ejecuciones extrajudiciales; detenciones arbitrarias; torturas, tratos crueles, inhumanos y degradantes; desplazamiento de comunidades indígenas; desplazamiento forzado; minas antipersonales; amenazas y hostigamientos a defensores de derechos humanos; amenazas y hostigamientos a periodistas.

Sumado a este terrible escenario, altos representantes de las FANB, como el ministro de la defensa de Maduro, Vladimir Padrino López, echa la vista a un lado cuando se trata de velar por la vida y explicar la muerte de los soldados venezolanos que han sido enviados a Apure en misiones suicidas a defender al grupo disidente de las FARC en cabeza de Jesús Santrich e Iván Márquez, quienes se enfrentan por tener control del territorio contra el frente Décimo (10mo) de las FARC, en cabeza de Gentil Duarte. Santrich y Márquez, quienes son amigos del dictador Nicolás Maduro y a quienes públicamente se les invitó a territorio venezolano (el mismo Maduro en 2019) luego de volver a las armas, además de ser la misma cúpula que le rinde honores a un busto de Manuel Marulanda Vélez en el 23 de enero de Caracas y que denominan camaradas a los asesinos de nuestros soldados venezolanos.

En este sentido, el presidente (e) Juan Guaidó responsabilizó a Nicolás Maduro del asesinato a mansalva de soldados venezolanos a manos de la guerrilla en días recientes, ratificando también la denuncia sobre el financiamiento y el amparo que el régimen da a una fracción disidente de las FARC, que se pelea el control de la ruta del narcotráfico con otra facción de dicho grupo guerrillero.

Nuestra principal misión es sensibilizar y visibilizar el drama que se vive en Venezuela, un cáncer que crece y amenaza con extenderse por todo el continente. Seguro que los buenos somos más y que junto a nuestros hermanos de la comunidad internacional, todos y cada uno podemos aportar para lograr romper con el pacto diabólico que el régimen ha hecho con la guerrilla-narcotráfico, y que se traducirá en una Venezuela libre, próspera, con una reconstrucción que requerirá más que un plan Marshall y que será de auge económico para todas las economías latinoamericanas.