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26 de Oct de 2020

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Rafael Carles

Lector Opina

Enemigo público #6: los celulares

El uso del teléfono celular tiene efectos negativos en nuestra salud

El uso del teléfono celular tiene efectos negativos en nuestra salud. Es evidente que el sonido de llamadas constante, alertas vibratorias y recordatorios nos producen estrés, depresión y alteran el sueño. Pero lo más serio es que sostener un celular en el oído conduce a un aumento en la cantidad de ondas electromagnéticas peligrosas absorbidas en el cerebro y otras partes del cuerpo. Por supuesto que hay otros efectos negativos como la cantidad de gérmenes que se albergan en estos dispositivos. El residuo grasiento que se deposita en los celulares después de usarlo todo un día puede contener más gérmenes de enfermedades propensas que las que se encuentran en un inodoro. Incluso, hay personas que entran con su móvil al baño y los embarran, lo cual se crea un foco móvil de enfermedades.

Además, los celulares fuerzan muchos músculos y huesos que biológicamente no están diseñados para tales funciones. Escribir muchos mensajes a una velocidad rápida causa dolor e inflamación de las articulaciones, así como espasmos en la espalda cuando se mantiene el teléfono entre el cuello y los hombros mientras se realizan multitareas. También, la presión que se ejerce sobre los ojos al forzarse la vista para leer o mirar la pantalla en dispositivos que tienden a ser cada vez más pequeños, lo cual produce al final una fatiga visual digital.

Pero el mayor peligro es la radiación que, según la Organización Mundial de la Salud, está en la misma categoría de riesgo cancerígeno que el plomo, el escape de motor y el cloroformo. Este tipo de radiación es no-ionizante, distinto a los rayos X, pero similar a un horno de microondas de muy baja potencia, suficiente para cocinar el cerebro. Así que, además de provocar el desarrollo de cáncer y tumores, podría haber toda una serie de otros efectos sobre la función cognitiva de la memoria, porque los lóbulos temporales de memoria están ubicados exactamente donde se colocan los teléfonos celulares.

El año pasado, la Agencia Europea de Medio Ambiente indicó que los teléfonos celulares podrían ser un riesgo tan grande para la salud pública como el tabaco, el asbesto y la gasolina con plomo. También, en varios centros de investigación de cáncer en los Estados Unidos, se han enviado memorándum a todos los empleados instándolos a limitar el uso del celular, debido a un posible riesgo de cáncer. Y los resultados de cientos de estudios a nivel internacional revelan que las personas adultas que utilizan un celular durante 10 o más años duplican la tasa de glioma cerebral, un tipo de tumor. Hasta la fecha no se han realizado estudios a largo plazo acerca de los efectos del uso de celulares entre los niños, pero sabemos que el tejido craneal y el cuero cabelludo de los niños son más delgados y la radiación puede penetrar más profundamente en sus cerebros. Además, sus células se dividen a un ritmo más rápido, por lo que el impacto de la radiación es mucho mayor.

Los fabricantes de muchos teléfonos celulares populares advierten a los consumidores que mantengan su equipo lejos de su cuerpo. El manual de seguridad del iPhone 4 de Apple indica a los usuarios no exceder las recomendaciones de la FCC de exposición a la radiación y que cuando se esté usando el iPhone para llamadas de voz o para transmisión de datos inalámbricos a través de una red celular, recomienda mantener el iPhone a un mínimo de 15 milímetros (8.5 pulgadas) lejos del cuerpo. BlackBerry Bold recomienda a los usuarios mantener el dispositivo al menos 0.98 pulgadas (25 milímetros) de su cuerpo cuando el dispositivo esté transmitiendo.

En general, salvo por los accidentes que causan y las boletas de tránsito que conllevan, nadie piensa en los efectos negativos de los celulares. Pero con la evidencia toxicológica y epidemiológica que respaldan las miles y miles de afirmaciones científicas, es mejor que entendamos que la radiación de los celulares no solo es peligrosa, sino que puede ser mortal. Recordemos que los efectos dañinos del cigarrillo y demás enemigos de la sociedad no se hicieron públicos sino hasta que la cantidad de muertes fue tan evidente que no hubo más que aceptar con el tiempo las respectivas culpas y responsabilidades.

Es una realidad, los celulares son peligrosos y son un enemigo público de alta consideración.

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