Temas Especiales

21 de Oct de 2020

Bolívar González

Lector Opina

Diferencias carnestolendas

Opino que los carnavales de Las Tablas han llegado a un punto álgido, peligroso.

A nadie le causan extrañeza las tradicionales diferencias que cada año surgen, se renuevan otras, entre las tunas de Calle Arriba y Calle Abajo de Las Tablas; lo extraño es que no surjan comentarios, bochinches, de todo tipo entre ambos bandos. Referentes a las reinas, a las familias de las mismas, de sus integrantes, de las buenos o malos resultados de las actividades que tienen que ver con la obtención de fondos para la preparación de los carnavales, fecha culminante en cada temporada.

Opino que los carnavales de Las Tablas han llegado a un punto álgido, peligroso. Los organizadores, deben sentarse en buena paz y en conjunto a tomar decisiones para frenar todo lo dañino, lo maligno que le llega a nuestro querido pueblo durante los carnavales, que definitivamente supera lo poco bueno que nos queda, como uno que otro atisbo de tradición y folclor. Escuché un programa de opinión en el que el comentarista al referirse a los carnavales tableños expresó: ‘Pero es que los carnavales de Las Tablas son millonarios '; refiriéndose a la cantidad de dinero que maneja esta actividad y me pregunté: ¿Cuántos de esos millones reciben las tunas? ¿Recibe el pueblo en beneficios? ¿Quiénes se quedan con ese beneficio? ¿Si las calles quedan llenas de basura, llenas de excremento y hediondas a orine; si sus habitantes acostumbrados a una vida tranquila, quedan sordos del infernal ruido de los cuatro días de fiesta desenfrenada?

La juventud pensante, los estudiantes secundarios y universitarios, clubes cívicos y todos los que estábamos orgullos de nuestros carnavales, debemos cerrar filas y poner en orden esta maravillosa actividad, no lo dejemos perder; no permitamos que de afuera vengan y nos echen de nuestra fiesta. Busquemos apoyo, como hizo Guararé con su Festival Nacional de La Mejorana, que por ley pongamos orden. Que durante los cuatro días solo se escuche música folclórica propia del carnaval de la Región del Canajagua, que no se escuche ni se permita otro tipo de música, sino la nuestra y se multe ejemplarmente a quienes incumplan estos ordenamientos, que la juventud, quienes participen hombres y mujeres de todas las edades, se vistan adecuadamente, aunque no se obligue a vestir de forma tradicional.

Ahora que los municipios serán independientes en la administración y control de sus finanzas le será mucho más fácil a la Comuna tableña y a la primera autoridad del distrito, controlar, poner orden y organizar unos carnavales divertidos, seguros con miras a rescatar las tradiciones que no todo sea murgas, regué y reguetón. Que regresen las ‘cantalantes ', los tambores y la caja, los ‘mazos ' de velas, que se regule el uso de los fuegos artificiales que, si bien son parte del atractivo, resultan un verdadero peligro para grandes y chicos. Que regrese el ‘agua de Pompeya ' y se riegue en las tunas.

Es importante que la Alcaldía o la Contraloría por iniciativa propia, audite los dineros que le son entregados por el Gobierno nacional, que aunque la suma la considero ridícula, quienes lo manejan rindan cuenta del uso de ese dinero y del que se colecta de los famosos ‘bleachers ' que desde hace años son alquilados a empresas televisivas, que se acabe con el privilegio de darle oportunidad a un solo canal, cualquiera que sea. Jamás he escuchado que la municipalidad de Las Tablas anuncie una obra construida con fondos obtenidos de los carnavales.

La crisis está llegando a tal punto que existen serias diferencias, aparentemente irreconciliables, entre los miembros de una misma tuna, otrora sólidamente integrada; divididos en bandos cada uno con su reina para el 2016. Las constantes dudas de adónde van a parar los fondos producto de las actividades del carnaval, y otras más, son hechos que anuncian la posible decadencia de esta actividad quizá la más famosa del interior del país, los Carnavales de Las Tablas .

Con tristeza he escuchado que al pueblo tableño en sí ya no le interesa esta actividad, porque acabó con la tradición que los hizo famosos.

Los carnavales tableños han sido secuestrados por cierto sector de la sociedad de nuestro país, entregada al desenfreno, a la práctica de malas costumbres al punto que le han minado su esencia. Seguramente estamos a tiempo de salvarla.

ESCRITOR, COMPOSITOR Y FOLCLORISTA.