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01 de Apr de 2020

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Rafael Carles

Lector Opina

Respecto a la sal

Menos sal, más salud

Desde hace un par de semanas, la Agencia de Medicamentos y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) abrió el período de consulta pública para implementar la medida voluntaria de reducción de sal en más de 1500 alimentos procesados. La cantidad diaria de sodio recomendada en la dieta ideal es 2300 mg, algo menos de seis gramos de sal, que no es particularmente bajo, pero que es muy inferior a los niveles actuales de consumo. La sal es 40 % sodio.

La Organización Mundial de la Salud y el FDA han explicado que existe un vínculo entre el consumo de sodio y la presión arterial, y advierten que en el mercado actual es muy fácil consumir exceso de sodio. La ingesta promedio actual es superior a los 3800 miligramos y no son solo adultos los que comen demasiado sodio; los niños y adolescentes consumen más de lo recomendado también.

Diversos estudios han evaluado el contenido de sodio de miles de productos en el mercado y en colaboración con expertos de la industria y del Gobierno han aportado conocimientos científico y técnico. Y lo que sabemos hoy es contundente: el sodio tiene funciones importantes en muchos alimentos, tales como sabor, textura y seguridad microbiana.

Por eso, el enfoque del FDA favorece la reducción gradual y voluntaria de sodio en la mayoría de los alimentos que lo contienen. Y, a pesar del tiempo sugerido para la aplicación (hasta diez años), los fabricantes de alimentos procesados están reacios a la medida. El Instituto de la Sal, la asociación comercial para la industria de la sal, publicó un comunicado de prensa sobre la negligencia de la medida: ‘La emisión por parte del FDA de los nuevos mandatos de reducción voluntaria de sodio es negligente e inexcusable, carece de pruebas científicas y puede ser perjudicial para la salud de la población. Además, el esfuerzo de limitar las opciones de comida a los estadounidenses, hará que nuestra comida sea menos segura y pone en peligro la salud pública '. En su insistencia y en un lenguaje legal con sabor a demanda, instó a posponer el período de consulta hasta que el Centro de Control de Enfermedades (CDC) y el Instituto de Medicina actualicen las normas de consumo dietético del sodio.

No obstante, en la edición de la semana pasada del New England Journal of Medicine , el director del CDC, Thomas Frieden, refutó punto por punto los argumentos de los salineros y explicó la importancia de la iniciativa para la salud pública: ‘Treinta y nueve países han establecido objetivos de sodio para los alimentos, con 36 que los han adoptado de forma voluntaria '. El establecimiento de objetivos dietéticos para el sodio ayudará a crear una igualdad de condiciones para la industria alimentaria y apoyar las reducciones ya iniciadas por empresas como Walmart, Darden, Unilever, PepsiCo, General Mills, Marte, Nestlé, entre otros. El Reino Unido estableció metas voluntarias de reducción de sodio en 2003 y 2011, con resultados de hasta 15 % menos en la ingesta de sodio. Durante este mismo período, la presión arterial media disminuyó y las muertes por cardiopatía isquémica y accidentes cerebrovasculares bajaron aproximadamente un 40 %.

Todas las personas estaríamos más saludables si reducimos el consumo de sal. Y eso lo saben perfectamente los ejecutivos de las empresas de alimentos. La edición del 18 de junio de Politics Agriculture Morning señaló que muchas compañías de alimentos se han comprometido con mejorar la salud pública y apoyar la propuesta del FDA. Los que nunca se sientan en la misma mesa —la Asociación Americana del Corazón, Academia de Nutrición y Dietética, Nestlé, PepsiCo, American Public Health Association, Unilever y el Centro para la Ciencia en el Interés Público— firmaron una carta hace unos días para enviarla al presidente del Comité de Asignaciones del Senado y demás miembros de la Cámara de Representantes para dar su bendición a la medida del FDA.

Desde una perspectiva de salud pública, la iniciativa del FDA es un paso firme en la dirección correcta, pero pudo haber ido más allá. Por ejemplo, no hubiera sido exagerado haber exigido una reducción obligatoria de sal. Es de conocimiento general que la sal en exceso es un veneno. Incluso, el New York Times , la madre de todos los derechos y libertades, editorializó recientemente que el FDA por fin encontró un punto dulce entre no hacer nada y regular, con lo cual queda claro que aunque está avanzando todavía queda mucho camino por recorrer.

*EMPRESARIO, CONSULTOR EN NUTRICIÓN Y ASESOR EN SALUD PÚBLICA.