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21 de Jan de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Rango, un camaleón existencialista

La cinta de Gore Verbinski, Rango, pareciera estar dirigida a la infancia por su estructura de dibujos animados y su tratamiento aparent...

La cinta de Gore Verbinski, Rango, pareciera estar dirigida a la infancia por su estructura de dibujos animados y su tratamiento aparentemente divertido. Pero no es así. Esta película del realizador de las tres secuelas de Piratas del Caribe, tiene un argumento que por sus cualidades, se orienta a la población adulta.

Y esto sucede porque su personaje principal, un camaleón, experimenta durante todo el desarrollo del relato un permanente conflicto que le lleva a esa reflexión existencial del Sísifo en la versión mítica de escritor Camus, pese a ser una mascota, cuyo micromundo es un estanque donde vive con una muñeca sin brazos ni cabeza y un pez inanimado de plástico.

Este pequeño reptil, se ve de pronto en el medio de una carretera que corta el desierto en dos y es convencido por un armadillo, que debe enfrentar su destino en ese mar de arena y resplandor solar. A partir de ese momento, Verbinski logra articular una especie de colcha de retazos y toda la historia subsecuente se estructura en escenas que remedan clásicos del Oeste, en especial, la vertiente del ‘spaghetti western’.

Rango logra superar un conjunto de contingencias y atraviesa el desierto Mojave para llegar al pueblo de Dirt (extrañamente denominado ‘Polvo’ en la versión en Español), perseguido por un enorme águila, que representa el poderío en este lugar. Allí las circunstancias lo convierten en la autoridad (sheriff) de este punto en cualquier esquina fronteriza.

El poblado está compuesto por animales que abundan en la región; gatos, iguanas, tortugas, lagartijas, lagartos, perros, coyotes, roedores, entre otros.

La propuesta de Verbinski es singular por estos elementos y porque este, su primer trabajo de dibujos animados, opta por un enfoque humorístico y, en algunos momentos con un manejo irónico en su lenguaje, al menos en la adaptación española, que se apropia de metáforas y juegos de palabras, que quizás no están en la copia que tiene a Johnny Depp, como voz original del protagonista de la saga, Rango.

La experiencia del realizador con títulos como Un ratoncito duro de roer (1997), La mexicana (2001), El aro (2002), la clásica serie de Piratas del Caribe (2003, 2006, 2007) y el interesante trabajo de El hombre del tiempo (2005), además de su formación en el célebre claustro de formación universitario de la UCLA han permitido consolidar un texto cinematográfico donde la historia contiene elementos variados, que se barnizan con comedia, misterio, persecuciones, batallas aéreas (en el mejor estilo de La guerra de las galaxias) sobre murciélagos y otras aves rapaces.

Cuando el cuento alcanza un alto nivel de interés, el realizador y el guionista John Logan, dan un giro y nos insertan en un tema paralelo, la lucha por la defensa de los recursos naturales y el enfrentamiento de la ciudad deshumanizada contra la realidad rural, el empobrecimiento de los campos y la corrupción de los funcionarios que se prestan para todo tipo de componendas en contra de una población llevada a un estado semejante al feudal.

Evidentemente que los recursos visuales, reflejan la originalidad narrativa del realizador y su equipo, el director musical Hans Zimmer y el editor Craig Wood. La imagen de esta trama animada evoca los títulos más representativos del género y donde cada personaje es fielmente esculpido tanto física como emocionalmente.

Una vez que Rango ha experimentado su inserción en esa realidad pueblerina y ante los conflictos propios de la trama, debe preguntarse quién es en realidad y asumir su papel, revestido de un nuevo valor que surge de su diálogo con el ‘espíritu del Oeste’, ese personaje clásico, del vaquero con el zarape sobre los hombros, la mirada hosca y el rostro apergaminado por el viento y las crudeza del desierto.

El realizador brinda un personaje que se desdobla en cada instante del relato. Es un nuevo tipo de héroe, que desde su insignificante condición, alcanza una vigencia en el contexto de una situación crucial que adquiere forma explosiva cuando no es posible guardar las apariencias y el esquema del engaño. Hay una eficiente construcción dramática que resta linealidad al argumento, pese a su sencillez narrativa y a los planos sobre los que descansa la historia.

En esta dimensión hay que considerar a Rango como una propuesta visual que superó mucha mediocridad en el campo de las historietas para adultos y que con su lenguaje, estilo, visión y perspectivas está por encima de otras muestras parecidas que abundan en el mercado.

*PERIODISTA Y DOCENTE UNIVERSITARIO.