27 de Oct de 2021

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Ruta panameñista

Los Estatutos y la Doctrina Panameñista (1931) son muy claros. Servir con honestidad al pueblo, sobre todo a los más humildes. La trayec...

Los Estatutos y la Doctrina Panameñista (1931) son muy claros. Servir con honestidad al pueblo, sobre todo a los más humildes. La trayectoria del partido, las persecuciones y golpes que ha sufrido y por otra parte los muchos logros sociales, laborales, agrarios que hoy disfrutamos naturalmente, eso es el panameñismo. El nacionalismo que motivó al pueblo por generaciones para ir alcanzando su soberanía, lo impulsó el panameñismo.

La autoestima y orgullo de ‘lo panameño’ que vive hoy el pueblo, lo ha mantenido el partido en todas sus acciones. Es esfuerzo de mucha gente campesina, la sangre de muchos mártires, el carcelazo de miles, los exilios y muerte de muchos; y todo esto en varias épocas. El objetivo de justicia social se ha mantenido fiel en el corazón y el pensamiento panameñista. Los años de gobierno fueron pocos, pero altamente productivo.

En tres ocasiones la oligarquía económica en contubernio con USA, le dieron tres golpes de Estado y víctima de otros a tantos fraudes. Lo que significa que estamos defendiendo los intereses del pueblo frente a las explotaciones y abusos. El obligatorio reconocimiento paterno de los hijos de los hijos, el patrimonio familiar, el voto a la mujer, la CSS, el Banco Agrario, el Conservatorio y la Sinfónica, el Puente Centenario, el nuevo Santo Tomás son algunos de sus revolucionarias logros.

Posteriormente los militares (1968) quisieron imitar sus posiciones, pero nos dejaron como un protectorado bajo el paraguas de militares extranjeros de los cuales eran espías, hecho comunicado por ellos mismos, y que algunos de sus mismos militares calificaron de alta traición a la patria. Eso debe saberlo la juventud PRD. Ese tipo de sentimiento patrio es natural de los países, tanto es así que Torrijos se robo los colores de la bandera.

Pero resulta, que ahora es cuando al país más falta le hace ese nacionalismo de A. Arias frente a la globalización neoliberal, de libertinaje de mercado, a la imposición de la OCDE con sus acuerdos y reglamentos que protegen los intereses de las grandes corporaciones. La fórmula que creó el panameñismo es defender lo nuestro, nuestros campos y playas, nuestra riqueza agropecuaria. En esto va la soberanía alimenticia. Otorgar el crédito, la tecnología, la investigación y el apoyo al mercadeo, con su cadena de frío, junto, transporte y carreteras. Defenderlo frente a las importaciones subsidiadas. Las inversiones de las empresas internacionales lógicamente son útiles para desarrollar ciertos sectores, el turismo, los científicos; pero si van a hacer dinero aquí, deben nacionalizar su capital o dejarle aportes al país en una proporción mínima de 50%.

Aun nuestros bancos tenemos que apoyarlos por la sencilla razón de que son panameños. A nuestros jóvenes tenemos que darles sabiduría y valores cívicos. La educación, todos estamos de acuerdo, que es solución imprescindible. Lo realmente importante, es que los pedagogos con o sin asesoría exterior sean apoyados por el empresariado y la ejecutividad del gobierno, para que urgentemente superen el nivel de nuestros futuros ciudadano.

Que dispongan de los recursos, tanto o más del que ponen para el desarrollo económico. Los bienes materiales mejoran la calidad de vida, pero a veces también estrés; pero la educación produce más felicidad interior y también es la mejor forma del progreso general. Los países con mayor nivel de educación tienen un Índice de Desarrollo Humano mayor que el de los países ricos. Se enseña con el ejemplo. Pero, ¿qué ejemplo puede dar la mayoría de los políticos y de sobornadores empresarios con sus escándalos?

El otro aspecto vital es la nutrición. Un ciudadano ignorante y desnutrido causará otros problemas de salud y delincuencia con más gastos y dolor.

Los excelentes paliativos de los apoyos económicos a la tercera edad y los estudiantes del programa panameñista se logró rápidamente. Parece ser que ahora, la ‘política real’ en general es un negocio de inversión, de mercadeo, de contactos, de agencia de empleo, de tráfico de influencias, y otras calamidades peores. En este momento el partido no se ha mencionado en esos actos bochornosos. Su ejecución ha ido dependiendo de los recursos.

Los ideales nacionalistas y sociales a veces no se han concretado en ciertas acciones y actitudes gubernamentales, tal vez por no ejercer la suficiente presión o influencias necesarias. Para que los cambios se dirijan en el sentido de la ruta ideológica nuestra. Se deben aplicar los métodos democráticos, participativos y populares como ha sido nuestra tradición.

Volver a los principios, a la honestidad, la integridad, la dignidad, la capacitación, el trabajo y disciplina que transcriben los Estatutos. Y aplicando sociológicamente sus política, elevar el prestigio nacional y su transparencia y eficacia gubernamental.

Los grandes proyectos ejecutados quedan en sus lugares, pero lo que queda en la mente de los electores son las conductas y actitudes, sus posiciones ante los graves problemas, que le den credibilidad, que se identifiquen con las necesidades de los campesinos, los obreros y los indígenas que son los más pobres, para así merecer la lealtad del pueblo electoral, que siempre nos ha acompañado para trabajar por un Panamá mejor.

*MÉDICO Y EX MINISTRO DE SALUD.