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28 de Feb de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

‘Mientes mientras no se demuestre lo contrario’

PERIODISTA. El título de marras no es un capricho, tampoco un tratado de desconfianza social. Es el ‘principio medio agresivo’ que enun...

PERIODISTA

El título de marras no es un capricho, tampoco un tratado de desconfianza social. Es el ‘principio medio agresivo’ que enunció el maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, el periodista Javier Darío Restrepo, en una conferencia magistral recogida en la Serial: Cuartillas de Periodismo No. 1, La Ética, del Consejo Nacional de Periodismo. Para Restrepo, el periodista debe dudar siempre que entrevista a una fuente, que lo ayude a despertar su curiosidad en la medida que se desarrolla la misma.

Indudablemente semejante afirmación tiene su fundamento en los más de 40 años que ha ejercido el periodismo en prensa y TV, acompañando a su labor una variedad de premios y libros que le dieron reconocimiento y prestigio internacional. No obstante, ese principio también está cimentado en un ensayo intitulado ‘El conocimiento inútil’ del periodista liberal Jean Francois Revel, cuando con su frase incontestable, ‘la mentira es la mayor fuerza que mueve al mundo’, recoge toda la verdad de este mundo.

Basta leer las declaraciones contradictorias de los políticos criollos ayer, hoy y al parecer siempre, para darnos cuenta de las mentiras y/o medias verdades que alimentan los noticieros cotidianamente. Y, en medio de esta danza de intereses creados, la labor del periodista queda desatendida o, por lo menos, supeditada a los intereses del medio de comunicación social. Lamentablemente, el día a día, y el producto comercial que son los medios de comunicación social, han convertido al periodista en mero relacionista público de los políticos y empresarios. Cada día vemos más que al final de una nota periodística se coloca una frase que justifica las causas por las cuales no se localizó a la fuente que, precisamente, es la aludida.

Y esa nota recoge una u otra fuente de información, no más, y generalmente es un canal rutinario o informal, no iniciativa del medio, que es su parte creativa e investigativa.

No dudamos al entrevistar a una fuente, y más si es política. Diariamente entregamos a nuestros lectores, equivocadamente, medias verdades envueltas en noticias de baja calidad, alimentando un sistema que refuerza los caprichos de nuestras fuentes y alcanza niveles astronómicos si ésta representa el poder político o económico.

Como el medio es un producto comercial tiene que hacerle frente a sus compromisos adquiridos. El espacio editorial supeditado al publicitario. La búsqueda de la verdad limitada por los intereses del medio, y el periodista termina haciendo una labor de relacionista público, que la disimula, si el tiempo y medio de comunicación se lo permite, por la preocupación propia de reportear más allá del hecho mismo que originó la noticia (reporteo adicional).

Una investigación del periodista chileno Javier Peralta en medios especializados en economía de su país, reforzó el descubrimiento que años antes habían hecho en EE.UU. Dan Berkowitz y Douglas Beach: ‘las fuentes son las que modelan la noticia, más que el periodista que la escribe’.

Si los medios de comunicación social abandonan su iniciativa como tal, que no es más que su parte creativa reflejada en sus unidades investigativas, para favorecer el día a día de los canales rutinarios e informales, definidos en un estudio de León Sigal, cada vez se alejarán de noticias de buena calidad y permitirán que sigan proliferando las medias verdades o mentiras de sus fuentes, lo que se traducirá en una repentina pérdida de credibilidad entre sus lectores.

La sentencia de Revel se perpetuará cual ley universal.