23 de Feb de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Panamá mundial

MIEMBRO DEL COMITÉ ORGANIZADOR.. A pocos días de concluido el Mundial de Béisbol Panamá 2011, son precisas algunas reflexiones sobre el...

MIEMBRO DEL COMITÉ ORGANIZADOR.

A pocos días de concluido el Mundial de Béisbol Panamá 2011, son precisas algunas reflexiones sobre el evento desde la perspectiva de miembro del Comité Organizador; se trata de una reflexión sesgada e influenciada por el idealismo de un Panamá que está llamado a hacer grandes cosas de talla genuinamente global.

El Mundial de Béisbol ha logrado poner al país en las pantallas de los televisores y las portadas deportivas de los 16 países participantes y de otros muchos con fanáticos del deporte Rey de los panameños, gracias a los 300 periodistas internacionales que cubrieron el evento, a los más de 1.5 millones de ‘hits’ que tuvo la página web y al indiscutible respaldo de los periodistas y medios nacionales que apoyaron este evento con sus transmisiones radiales y televisivas o con sus reportajes gráficos y sus crónicas escritas.

Un evento de esta naturaleza requiere una organización que generalmente pasa desapercibida para el público que disfruta el espectáculo. Detrás de bambalinas hay una maquinaria resolviendo asuntos tan complejos como la logística de los equipos, su bienvenida, su alojamiento, su transporte, su alimentación, su comunicación; o tan sencillos como garantizar que los camerinos en los estadios tengan toallas limpias y bebidas para los atletas. Los temas diversos se extienden a la seguridad, el tránsito, los árbitros, las acreditaciones, el antidopaje, el protocolo, las ceremonias de inauguración y clausura, el centro de prensa, la boletería y un interminable etcétera que requirió el entrenamiento, trabajo y coordinación de cientos de personas que montaron el escenario para el espectáculo.

El Mundial obligó a renovar y acondicionar los cuatro estadios sede y convertirlos en coliseos comparables a los que se admiran en TV y que usan los profesionales de las Grandes Ligas, gracias a la inversión y seguimiento de Pandeportes con el acompañamiento del experto Murray Cook de MLB y su dedicado grupo, que asesoró y ejecutó trabajos en la fase de construcción y entrenó y dirigió al personal que nos dio diariamente el espectáculo de preparar y mantener los campos y desplegar la lona ‘mágica’ que permitía tener juego luego de un intenso aguacero en sitios donde los drenajes históricamente no evacuaban. Esos campos con grama verde, cercas protectoras, arcilla marcada, dimensiones correctas y adecuada iluminación son nuestro orgullo hoy y se constituyen en un reto—compromiso para mantenerlos.

De los aciertos del Mundial resalto dos. Primero, haber involucrado a las ciudades del interior; ver las calles y comercios de Aguadulce abarrotadas con las banderas de los países participantes, o sentir el entusiasmo de los chitreanos llenando el Rico Cedeño, o saber que no había habitaciones disponibles en Santiago son todas evidencia del ambiente y el apoyo que dieron los fanáticos interioranos y el impulso que recibieron sus economías.

Segundo, haber brindado una solución viable al transporte de los fanáticos al Estadio Nacional Rod Carew con el Metrobús, el cobro de estacionamientos, el control de los accesos y el operativo del desalojo; movilizar 23,000 personas con 100 buses y más de mil carros en 55 minutos luego de finalizada la inauguración y la posterior operación regular del Metrobús, con más de 30,000 traslados en 1,230 viajes dejan un ejemplo a imitar y mejorar.

Nos quedamos cortos en llevar a los muchachos de las escuelas a los juegos y en hacer clínicas con las pequeñas ligas y sus entrenadores, así como con tener un sistema más robusto para manejar las entradas. Mejorar esto para futuros eventos debe ser el compromiso del país y, junto a ello, rendir un homenaje de gratitud permanente a los casi 175,000 fanáticos que asistieron a los estadios y que se quedaron bajo la lluvia hasta el final de la clausura. ¡Este Mundial fue de ellos!

El futuro nos debe hacer soñar y preparar un buen plan para organizar un Clásico Mundial, un full Ironman o unos Centroamericanos y del Caribe... y, ¿por qué no?, unos Panamericanos o una sede compartida de un Mundial de Fútbol.