19 de Ago de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Nuestra historia... ¿se repite en espiral?

‘De repetirse la historia, mi ejemplo también se repetirá... Y no una vez, sino 50 veces’, Simon Wiesenthal, famoso caza nazis israelí.

‘De repetirse la historia, mi ejemplo también se repetirá... Y no una vez, sino 50 veces’, Simon Wiesenthal, famoso caza nazis israelí.

En 1949 se dio en Panamá una situación parecida al dilema que enfrenta hoy nuestra nueva alcaldesa, doña Roxana Méndez De Obarrio.

El 24 de noviembre 1949, el entonces presidente de la República, don Roberto F. Chiari Remón, al entender un fallo de la Corte Suprema como un ardid para permitirle permanecer en la Presidencia si tan sólo se hacía de la vista gorda, ‘tomó su sombrero y se fue para su casa’, contribuyendo con ello a tranquilizar a una población mareada por las maromas de una Corte Suprema patentemente politizada. El problema había sido que su antecesor en el puesto, el Dr. Daniel Chanis, había renunciado y alegado luego ante la Asamblea que, ‘forzado no vale’, porque fue presionado a renunciar por el general José Antonio Remón Cantera. Como su vicepresidente, Chiari había consultado a la Corte, tras asumir el solio presidencial. Al recibir ese fallo intencionadamente ambiguo, tampoco vaciló quien fuera reconocido posteriormente como ‘Presidente de la Dignidad’, cuando, armado tan sólo con el valor de quien se sabe en lo correcto, confrontó al Coloso del Norte el 9 de Enero 1964.

¿Se repetirá la historia, de una renuncia en favor del bien común?

La vicealcaldesa asume el puesto en base a una renuncia del titular, don Bosco Vallarino, que a todas luces también fue forzada. Quién sabe qué podría pasar en el Panamá del presidente Ricardo Martinelli, donde lo imposible, es probable. La actual telenovela no augura bien para nuestra democracia. La ciudadanía ha quedado impávida ante la audacia de quienes han asaltado el poder, tan sólo para gastárselo todo —’legalmente’— hasta desplumar inclusive a la propia gallina que pone los huevos de oro.

Lamentablemente, doña Roxana proviene de un Gabinete que no vaciló en aprobarle a la Empresa Nacional de Autopistas una ‘compra’ del Corredor Sur —innecesaria, aunque ‘legal’— en casi $250 millones más de lo que realmente valía. Y doña Roxana no ha efectuado una rendición de cuentas respecto de su voto en esa corrupción (cosa que le tocará hacer ante el próximo gobierno). Hasta tanto, se dudará de su independencia en decisiones contrarias la voluntad de don Ricardo Martinelli, quien definió esa transacción como ‘el mejor negocio que hará el Estado’. Y quedará en entredicho la gestión municipal de doña Roxana, por buena que sea.

Doña Roxana haría bien en considerar su renuncia, para contribuir a recuperar la confianza perdida en el sistema democrático en sí, que es lo que realmente está en juego hoy. ¡Es una oportunidad única!

Quienes comemos tres veces al día estamos en la obligación de velar por quienes no comen, y la mejor forma de hacerlo es promoviendo un Estado de Derecho que funcione como debe, con patriotismo.

*TRADUCTOR OFICIAL E INTÉRPRETE SIMULTÁNEO.