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27 de Feb de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

En política no hay magia

Por más que se haga, Panamá sigue siendo un país del tercer mundo con grandes problemas: desorden administrativo, las guerras internas y...

Por más que se haga, Panamá sigue siendo un país del tercer mundo con grandes problemas: desorden administrativo, las guerras internas y viscerales entre (está de más decirlo) y, la corrupción, que raya en lo genético. Duele decir esto, porque en mi país hay gente con principios y valores, pero agobiados por la inmensa burocracia, la ineficiencia administrativa, falta de independencia judicial, el narcotráfico, la injusticia social y el servilismo.

En fin, lo mismo que en los países centroamericanos, pero, aquí el cinismo juega un rol importante: Tapamos lo malo con el crecimiento económico, con el impacto del turismo, con el Canal y por la circulación del dólar. Está claro que Panamá es Puente del Mundo y Corazón del Universo, pero, ¿espejo de las Américas? Te lo dejo a tu consideración.

Hay virtudes en la política y en la vida que deslumbran. Sin embargo, quiero referirme a una virtud diferente y que suele pasar desapercibida. Me refiero a la constancia. Un viejo proverbio japonés dice: ‘Algo extraordinario sucederá si alguien camina sin pausa y en línea recta hacia un mismo lugar’. Eso espera el ciudadano del político: constancia, continuidad en el esfuerzo, trabajo cotidiano y, un rumbo claro, definido y preciso.

Algunos creen en el valor casi mágico de un golpe espectacular, de un spot televisivo de alto impacto o de una oratoria deslumbrante. Pero no. En política no hay magia. Hay trabajo diario, hay camino, hay rumbo con el norte bien claro. No tienes que volverte japonés para lograr esto. Solo debes definir una meta y un camino simple y trabajar todos los días en esa dirección. El día menos pensado verás que llegaste donde solo los grandes han llegado y descubrirás que puedes llegar mucho más lejos si caminas en línea recta.

Nosotros los panameños, no somos el entretenimiento de nadie. Que te quede claro. Debemos exigir respeto de los que nos gobiernan y esto lo digo no solo por este gobierno, si no por los que vendrán. No dejemos nuestro futuro en manos de unos cuantos, debemos todos, al unísono, forjar nuestro propio futuro.

Vivimos en un mundo sesgado y nos quejamos porque nuestros gobernantes no son los ideales y perfectos. Pero, y tú, ¿qué? Lloras porque la canasta básica no está a la altura de tu bolsillo, porque la injusticia te mantiene a la sombra de la desigualdad, porque la Sala V no llena tus expectativas y, porque la educación va de fracaso en fracaso. Vivimos a costa de nuestros ideales, pero, no perseguimos esos ideales y, ¿sabes por qué? Porque siempre y desde el comienzo de la República le hemos dejado esos ideales a los sinvergüenzas. Esto es cuestión de dignidad y carácter, de trascender y realizarnos como panameños valiosos y capaces. No somos cualquier cosa, podemos alcanzar nuestros sueños, ilusiones, pasiones y esperanzas.

Llevas una carga de disgustos, desilusiones y quebrantos del corazón. ¿Por qué? Porque no le das valor a tus derechos como ciudadano. Para ello, es necesario que a los niños y jóvenes de esta generación se les eduque en los buenos sentimientos como personas y ciudadanos y con una formación de excelencia en materia de derechos humanos y valores democráticos. Señores, la dignidad no se come y no se nace con ella. Simplemente se adquiere en el proceso de enseñanza y aprendizaje en el hogar y más allá de lo académico.

Ser panameño es emocionante, pero nos falta aprender de nuestras experiencias, crecer y madurar para llegar a ser panameños valiosos en todo el sentido de la palabra. Hemos comenzado un nuevo año con nuevas emociones y decepciones, pero aún, con todo y estas sensaciones, debemos seguir adelante, aprender de nuestros errores así nos equivocamos menos, y así, no acabarán con tu vida.

Por ello, debes escoger bien a tus gobernantes y no por el hecho de que perteneces a un partido político o, porque es bonito y tira besitos o, porque te regaló aquella estufa o, el jamoncito que te hartaste en Navidad o, porque pienses que te va a sacar de tu desdicha. No vivas del cuento, del engaño, del capricho. Prepárate a escoger bien y de manera razonable; estudia y analiza antes de asumir la responsabilidad de votar en las próximas elecciones.

Y, si estás por candidatizarte en algún puesto de elección popular, no bastan las buenas intenciones ni todo el dinero del mundo, la terquedad no ayuda en nada, grábatelo. Solo te puedo decir que se requiere más que eso: aptitudes cognitivas, sentido común, una previa preparación emocional y mental, buen manejo de las relaciones interpersonales, un comportamiento intachable, olvidarse por completo que perteneces a un partido político esto te ayudará a hacer el bien sin mirar a quién.

Insisto, no dejes al azar tu destino y en manos de otros. ¿Qué ganamos con declararnos la guerra porque no estemos de acuerdo con esto y lo otro? Hay que entrar en acción mediante tu participación con la sociedad civil. Mantente informado a través de los medios de comunicación, siempre y cuando te digan la verdad y solo la verdad y tú saques tus propias conclusiones. La clave es concienciarnos sin apasionamientos.

Y recuerda, si nada dijiste, si nada hiciste, cómplice fuiste. Te recomiendo para tu lectura el libro: ‘Desobediencia Civil y otras propuestas’ de Mahatma Gandhi.

ESPECIALISTA DE LA CONDUCTA HUMANA.