25 de Sep de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Activar la memoria histórica

La victoria del presidente Barack Obama sobre el extremismo del partido Republicano se debió a que tuvo una propuesta que incluía a todo...

La victoria del presidente Barack Obama sobre el extremismo del partido Republicano se debió a que tuvo una propuesta que incluía a todos. Obama ofreció un rostro más acorde con el EE.UU. actual. Derrotó una propuesta de intolerancia, excluyente e insensible a las necesidades del ser humano.

Su triunfo se debió a su fuerte apoyo a la moderación y a ‘las políticas económicas con énfasis en el crecimiento de las fuentes de trabajo, la reforma al sistema de salud, los aumentos impositivos y una reducción equilibrada del déficit’, dijo The New York Times. También fue un rechazo a que el Estado deje que el libre mercado haga su voluntad. El huracán Sandy le dio a Obama todas las posibilidades de demostrar cuán importante es el Estado para proteger a los más vulnerables y superar las desigualdades.

La reelección de Obama representó un cambio generacional reflejado en las actitudes más tolerantes de votantes jóvenes y un fuerte apoyo a las políticas demócratas por parte de los grupos minoritarios.

Los republicanos fueron derrotados porque aparecieron como una fuerza del pasado, no identificada con los profundos cambios sociales que ha experimentado EE.UU. Su apoyo fueron los blancos, los hombres, los evangelistas y los mayores de 65 años. Su nula influencia sobre los jóvenes, los negros, los hispanos, los asiáticos y las mujeres, principalmente las jóvenes universitarias, los dejó fuera de sintonía con el futuro y la globalidad.

Obama logró simbolizar la totalidad de la comunidad política. Se proyectó como el presidente de todos, capaz de gobernar para todos. Resumió en su figura la pluralidad política y social e hizo gala del necesario pluralismo político.

Aunque tarde, el fundamentalismo republicano parece haberse dado cuenta de esa realidad. Empresarios radicales están proponiendo moderación para impedir que el partido siga perdiendo apoyo ciudadano.

Los líderes republicanos de la Cámara de Representantes mostraron una actitud dialogante. John Boehner, su principal líder político, dijo que no es el momento para confrontaciones sino de convicciones, y comprometió su respaldo a Obama para liderar a EE.UU. Todos están centrados en recuperar la economía y evitar un colapso mundial. Donde no hay acuerdo es en la vía a seguir. Obama ha dejado en claro que no piensa copiar el modelo europeo de excesivos recortes y austeridad que conduzcan a la recesión.

Obama gobernará con el Senado controlado por su partido y con la Cámara de Representantes en manos de los republicanos, un escenario de equilibrio relativo de fuerzas, saludable en una democracia. El sistema funciona por el fuerte arraigo de sus instituciones.

Por otro lado la renuncia de David Pretaus —ideológicamente cercano a los republicanos— como director de la Agencia Central de Inteligencia por haber engañado a su mujer con su biógrafa, dejó al descubierto que el sistema se fundamenta en el principio de cero tolerancia a conductas inmorales y que no puede ser burlado ni por el jefe de los servicios de espionaje. Su aventura amorosa, no pudo mantenerse en secreto precisamente por un problema de seguridad nacional. El dueño de los secretos quedó al desnudo. Una lección para la conducta licenciosa de figuras públicas de otras latitudes, acostumbradas a pisotear las leyes y colocarse como la personificación del Estado.

Si bien no tuvieron el impacto global de las elecciones presidenciales estadounidenses, los comicios municipales registradas el mes pasado en Chile también dejaron lecciones importantes. Lo primero que demostraron es que el legado del expresidente Salvador Allende está arraigado en el alma chilena. El allendismo le arrebató las tres principales alcaldías capitalinas, incluyendo la de Santiago, a residuos pinochetistas.

En la campaña no escondieron la figura de Allende. La mantuvieron presente en todas las movilizaciones, por su lealtad y entrega al pueblo. Esa práctica fue acompañada por un trabajo casa por casa, sin muchos recursos, en un arduo esfuerzo en el terreno. Invirtieron la forma de hacer política con el contacto personal. La gente quería ser escuchada y participar.

El escritor chileno Antonio Skármeta comentó que los movimientos de gremios y estudiantes le dieron nueva energía a la sociedad que, con fórmulas novedosas de hacer campaña política, se alzó con el control de alcaldías emblemáticas. ‘El pueblo activó agradecido el tesoro de la memoria histórica’, destacó.

PERIODISTA Y DOCENTE UNIVERSITARIO.