06 de Oct de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Verdad en los procesos

Al escoger este texto me pareció en primer término, que podíamos contribuir a mi favor para alcanzar un mejor entendimiento del concepto...

Al escoger este texto me pareció en primer término, que podíamos contribuir a mi favor para alcanzar un mejor entendimiento del concepto verdad, y también poder explicarlo de una manera llana y comprensible. Anteriormente he trabajado en este aspecto por lo atrayente que resulta, sobre todo, al emplearlo con base a la ley que promueve o distingue la aplicación, de acuerdo a las normas que regulan nuestro derecho en estos aspectos.

Constitucionalmente en estos contornos, la persona puede abstenerse de declarar la verdad en un momento en que se confronte, si con esto puede implicarse o implicar a los allegados consanguíneos o por afinidad. También hay un manto cobertor en cuanto al secreto de confesión si corresponde a las religiones o el profesional de periodismo o legal. Es esta la media verdad con relación a las reglas preestablecidas.

Lo cierto es que ha resultado un tema muy complejo y que encierra todo un universo explicativo. En concierto a la verdad se explica seccionada y de acuerdo a los distintos enfoques que se proyectan. Este tema es una permanente discusión desde tiempos muy temprano y a los más altos niveles filosóficos, aparte que genera una profundidad que entre intelectuales connotados es entendible.

Este concepto de la verdad: ¿en cuántos niveles de la inteligencia humana hay que buscarlo?... Como comparar esas conductas de los seres dotados del discernimiento y encontrar es mínimo común para determinar algo como cierto o verdadero. Existen variados mecanismos en la transmisión del pensamiento y dentro de estos, las verdades correspondientes. Militan distintos enfoques metodológicos. Hay variadas concepciones del razonamiento para evaluar los distintos escalones desde donde se proyectan las teorías para explicar el fenómeno. En fin, tratamos de proyectar este trabajo con la mayor claridad, pero sin desconocer que estamos frente a un asunto muy delicado y especial.

¿Qué es la verdad? Para el célebre hombre público Mahatma Gandhi la verdad es la voz interior que nos habla. Que además es un asunto de purificación de cada uno para contestar esas diferentes versiones de la verdad. Sostuvo este ilustre pensador que para descubrir la verdad hay que tener mucha humildad. Estas respuestas sobre la verdad, aparecen en importantes manifiestos y a través de toda nuestra historia universal. La Biblia la menciona y menciona momentos en el Nuevo Testamento hay variados pasajes con relación a este concepto. René Descartes la aduce en su famosa obra ‘El Discurso del Método’. Las respuestas pueden parecerse o no, lo cierto es que nunca ha perdido vigencia.

Para no ser extremistas podemos traer un pensamiento contemporáneo, sobre esa conformidad de los hechos o afirmaciones con la realidad, una vez se haya podido probar en un proceso que ya se encuentre en firme. Nos dice el siguiente autor sobre la verdad como norma que permite distinguir lo verdadero de lo falso: ‘Los criterios de la verdad propuestos otras veces tropiezan siempre en estos dos obstáculos: o no son universales o, por ser determinaciones subjetivas, no ofrecen garantía alguna de verdad’ (1).

Estamos frente a situaciones tan detalladas que ahora se habla de criterios sobre la verdad de acuerdo con los universales, que son conceptos de nuestra mente y las determinaciones subjetivas, es decir, esas valoraciones que hacemos dentro del pensamiento.

La verdad en los Procesos, es un tema que encierra mucha importancia. No debemos confundirla con la Verdad Procesal. En realidad esta última denominación que acabamos de mencionar está inserta en la primera, es decir, en La Verdad en los procesos; dicho de otro modo, entre los dos títulos mencionados hay una relación de continente a contenido. Tenemos un problema esencial, entre muchos de los que se presentan en los procesos. Lamentablemente, con todo y lo sofisticado en nuestra forma de transmitir información valiosa, comprensible e interactiva, existe una falta de comunicación con una comprensión adecuada y favorable. A pesar de los elaborados sistemas para transmitir el pensamiento, en muchos casos, no captamos debidamente los mensajes. Alguien puede expresarse sin comunicarse, por ejemplo al decir: ¡qué calor hace! Con esta frase sólo nos expresamos, no nos comunicamos.

Otro aspecto que no podemos soslayar es el de la comunicación escrita, muy apegada a nuestro sistema procesal. El autor que consultamos nos dice que la comunicación digital (escrita), es de sólo el 7%, el resto que hace el 100%, está un 38% en la intensidad expresadas e la palabra por su tono, cadencia, volumen, timbre de voz, etcétera. Otro 55% se agrega por movimiento corporal como la respiración, movimiento de los ojos, coloración de la piel, postura, u otros movimientos (2).

Muy a menudo, se habla de que entre los matrimonios no hay comunicación. Nada puede ser más absurdo y descarnado en esta transmisión de pensamiento. Por ejemplo, los matrimonios pueden perfectamente comunicarse para divorciarse. ¿Qué es lo que se busca en esa relación matrimonial? Que exista de la manera como está descrito en el párrafo anterior, es decir, una comunicación con una completa comprensión adecuada y favorable. Esta es la única llave que puede mantener la relación matrimonial como debe ser. Uno de los principios del matrimonio es promover la coexistencia pacífica y provechosa. Lo cierto es que cuando esto no se puede alcanzar, entonces vienen las desavenencias que pueden terminar en un divorcio.

Como se puede apreciar, este tema es de necesario debate, razón por la que vamos a extenderlo en la próxima entrega.

1. BRUGGUER, Walter. Diccionario de Filosofía. 13ª edición. Editorial Hereder. Barcelona, 1995. Página 567.

2. CARRIÓN LÓPEZ, Salvador A. Comunicación De Impacto. Ediciones Obelisco. Página 24.Barcelona, España, 2002.

PROFESOR Y DOCENTE EN LA MATERIA