26 de Sep de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

¡Gestión pública tangible!

En los últimos quinquenios la administración pública panameña se ha visto mermada y estancada en virtud de la relación entre poder y su ...

En los últimos quinquenios la administración pública panameña se ha visto mermada y estancada en virtud de la relación entre poder y su función, donde se percibe que el ejercicio del poder no se refleja en beneficio de la sociedad, a pesar de experimentar una economía de pujanza y bonanza. Existe desconfianza en su accionar, aunado a procesos engorrosos, tediosos y sobre todo, se considera como el medio para enriquecimientos ilícitos en beneficio de quienes dirigen o gobiernan el país.

Para comprender lo que es la modernización del Estado, se debe tener un presupuesto público prístino, teniendo mayores recursos públicos para una modernización continua de la administración pública en el ejercicio eficaz de las funciones públicas (no para corruptelas violando leyes, normas y procedimientos para favorecer a unos cuantos), logrando un alto presupuesto público mediante el desarrollo económico, el Estado recauda impuestos que deberían traducirse en políticas públicas, económicas y sociales: seguridad social, servicios públicos y sociales, infraestructuras, seguridad pública, otras.

El Estado Panameño ha asumido un sin número de compromisos y acuerdos en materia de modernización de la Gestión Pública, acuerdos firmados por diversas administraciones, sin lograr hasta el momento, materializar y cumplir a cabalidad con esas obligaciones, por lo cual se busca la creación de una administración pública efectiva y eficaz, que satisfaga las necesidades de los ciudadanos panameños sin costo alguno y que a su vez promueva el desarrollo de servicios de mayor calidad, mediante sistemas de control que otorguen plena confianza, seguridad y transparencia de los procesos, planes y resultados.

Lo que se requiere en Panamá es una administración pública innovadora, accesible, abierta y cercana a la ciudadanía, enfocada en la simplificación administrativa y el acceso electrónico a los servicios públicos, sobre la base de la gestión por procesos y del conocimiento, del desarrollo de equipos y redes de trabajo, así como de la interoperabilidad entre administraciones públicas.

No es posible la mejora de la gestión pública y el logro de una administración con criterios de equidad, eficacia y sostenibilidad, sin la aplicación sistemática y permanente del análisis y evaluación de las normas, programas, planes y políticas públicas; los estudios de percepción ciudadana y las encuestas de evaluación de la satisfacción de los usuarios de los servicios, no sólo permiten juzgar la validez de la actuación de los poderes públicos, sino que facilitan la consideración integrada de los niveles macro y micro de la mejora continua de la acción pública.

Los cambios en las relaciones interpersonales, garantizando la profesionalización de la función pública, el respeto de los derechos y cumplimiento de deberes, elevando los niveles de eficiencia de los recursos humanos, en las formas de organización y en el surgimiento de nuevos productos y servicios, son algunos de los rasgos del nuevo entorno que impulsa a los administradores estatales, a buscar nuevas formas de organización y dirección de las relaciones estado sociedad.

Tanto la modernización del Estado como de la gerencia pública se conciben como eternos procesos de cambio permanente que buscan responder a las necesidades que plantea el entorno, para lo cual se requiere organizaciones flexibles y adaptativas, y administradores públicos innovadores que logren crear espacios de participación ciudadana de manera democrática en la gestión pública.

Nuestro Panamá enfrenta un gran reto y desafío frente al umbral de la modernización, con construir una administración económicamente eficaz y sostenible, por medio de la implantación de sistemas integrales de planificación, gestión y control; racionalización de estructuras administrativas y planes de eficiencia y austeridad, para eso tendrá que realizar una reforma integral al sistema público, en la cual, en las instituciones públicas no debe haber ‘obediencia debida’, ni un ministro, ni un superior jerárquico puede obligar al subalterno a violar la ley, lo que hace necesario y obligante contar con un Ley General de Administración Pública.

ECONOMISTA