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16 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Hacia una educación inclusiva de calidad

¿ Es necesario o prioritario que el sistema educativo panameño trabaje por la transformación en el seno de la comunidad educativa, para ...

¿ Es necesario o prioritario que el sistema educativo panameño trabaje por la transformación en el seno de la comunidad educativa, para alcanzar una Educación Inclusiva de Calidad en el proceso de personalización, socialización y moralización de la juventud? Algunos principios orientadores para enfrentar y atender la complejidad del comportamiento de jóvenes y adolescentes en los centros educativos urbanos y rurales como salida para reformular escuela selectivas por inclusivas:

1. Los docentes deben tomarse el tiempo para conocer a sus estudiantes utilizando diferentes estrategias para retenerlos y reducir el rezago escolar, el bajo rendimiento, la reprobación y finalmente la deserción. Es una prioridad al inicio de un curso por parte de un docente que elabore una ficha del perfil de todos los estudiantes que atenderá en cada semana del año, permite organizar tipos de abordajes, metodologías inclusivas, tácticas y tratos pedagógicos acordes con la realidad de esa población.

2. Cada estudiante tiene un ritmo, una velocidad o frecuencia de aprendizaje como para adoptar una respuesta adecuada a su individualidad, en vez de adoptar directrices y respuestas homogéneas y estandarizadas que afectan el aumento de la problemática de la deserción escolar en contextos de pobreza. Se implica que el docente debe ser un estudioso de la psicología física, mental, emocional y espiritual de sus estudiantes, pues, al ignorar este principio evita repetir, transmite con mucha rapidez, se impacienta y reduce la creatividad del maestro.

3. El valor de la afectividad y la práctica de valores éticos, el seguimiento o monitoreo a través de contactos tutoriales es un elemento central, para evitar la exclusión traducida en deserción escolar. En la medida en que se ordenen tareas, lecturas, investigaciones y trabajos a distancia, sin las tutorías y previos entrenamientos de las mismas, el resultado puede ser excluyente en vez de incluyente, ya que el estudiante no trae la tarea y recibe sanciones que desprenden implicaciones sorprendentes en su mapa emocional afectivo.

4. Es ideal que la prevención de la deserción o que la culminación de los estudios en la formación de básica general o media sea un compromiso ético asumido por la comunidad educativa. Hay que superar la postura actual de ‘escuelas selectivas’, para un grupo de población de estudiantes que cumplen con las tareas, buena asistencia, disciplina y concentración, reproductores que acumulan los mejores promedios semanales, por Escuelas Inclusivas que aprenden a tratar a estudiantes que requieren un trato especial, ya que con la rutina actual no responden y desertan primero en una asignatura y luego en todas las demás.

5. El control de asistencia, los resultados de las pruebas, los encuentros con los acudientes y los encuentros entre docentes y supervisores desprenden datos significativos que deben utilizarse para proponer estrategias de atención a nivel individual y colectivo en un centro educativo. Los resultados de los informes cuantitativos y cualitativos están allí es cuestión utilizarlos y gestionar estrategias propositivas para superar la autoexclusión del estudiante, que no puede avanzar, transitar y superar los obstáculos, sin ayuda tutorial profesional, ya que su pobreza económica, emocional y espiritual le impide recibir tutoría familiar.

6. Los centros educativos representan para la sociedad escenarios que atienden la diversidad, la interculturalidad y los matices de clases sociales como para trabajar en la inclusión y en vez de la exclusión, sin descuidar la calidad de los procesos de aprendizaje. Pretender que el grupo que atiendo en cada clase escolar es homogéneo, sincrónico, armónico y disciplinado, como una orquesta de música, es sumarse a la exclusión, porque cada individuo y grupo es complejamente diferente los unos de los otros.

7. Los docentes deben reconocer que los resultados obtenidos en los procesos de evaluación (exploratorios, formativos o sumativos), son experiencias que pueden favorecer o obstaculizar la optimización del aprendizaje individualizado o colectivo. El proceso autotransformador y transformador es en ambas vías, me autoevalúo como docente en la práctica docente metodológica que aplico y evalúo el resultados de mis estrategias con el rendimiento académico de mis estudiantes en cada unidad o módulo de contenido que organizo. Si los resultados generan exclusión, apatía, aburrimiento y rechazo es momento oportuno de cambiar la estrategia selectiva por una inclusiva: atractiva, práctica, afectiva y comprensiva.

8. La evaluación de la práctica docente mensual o trimestral por parte del cuerpo docente según disciplinas y con interdisciplinas, representan oportunidades de experiencias de diálogo pedagógico profesional, como para transformar la práctica docente hacia la relevancia de contenidos, la flexibilidad de la metodología, la reflexividad de las acciones de aprendizaje y las técnicas de evaluación para la inclusión y no para la exclusión, ya que el cuerpo profesional especializado tiene más fortalezas para enfrentar la inclusión, que permitir la desorientación, desprogramación, desmotivación y perdida de un proyecto de vida ciudadana.

En síntesis, abordar políticas educativas hacia un educación de calidad en los procesos de aprendizaje, va más allá del discurso político, va más allá del decreto, más allá de los contenidos teóricos para la reformulación de escuelas selectivas por escuelas inclusivas, es un proceso que debe partir de la autotransformación, que pasa por la autoética de la práctica docente, que transita por la dialogicidad, tolerancia, solidaridad, comprensión, compasión y espíritu humanístico del que forma, en esencia ser más como maestro que como profesor.

DOCENTE.