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15 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Políticos de doble discurso

Los panameños debemos ser más cuidadosos con los dobles discursos de políticos, quienes mientras están en buena lid con los que ostentan...

Los panameños debemos ser más cuidadosos con los dobles discursos de políticos, quienes mientras están en buena lid con los que ostentan más poder, ven todo lo que hace el gobierno como maravilloso, pero cuando cambian a oposición empiezan a ver que la administración pública está plagada de toda clase de flagelos; lo que en definitiva refleja falta de honestidad y de moral.

Desdichadamente, el pueblo panameño ha permitido de cierta forma ser manipulado por los dobles discursos de algunos de estos individuos. Actualmente casi la totalidad de los políticos que sobresalen a la palestra pública han tenido grandes desaciertos en el pasado, pero la diferencia entre estos está en que algunos tienen la gallardía de reconocer sus errores, mientras que otros se lavan las manos, ‘manos limpias’. Un claro ejemplo de esta amoralidad la podemos ver en el caso del señor vicepresidente de la República, quien acusa a sus ex-aliados de autócratas, autores de la concentración de poderes, de corruptos, de mentirosos; problemas que éste ‘parecía no ver’ mientras estaba en alianza con el presidente Martinelli.

Pero es menester que nosotros como pueblo recordemos que el señor Juan Carlos Varela era un incondicional del presidente de la República desde que se empezaron a dar denuncias como las de las irregularidades en migración; Varela era el mayordomo del presidente Martinelli en todos sus viajes; apoyó la decisión de sacar a la ex procuradora general, Ana Matilde Gómez, del Ministerio Público; el vicepresidente panameño, como cabeza del partido Panameñista, motivó a sus copartidarios en la Asamblea Nacional a que junto a los CD constituyeran el frente que aprobara toda orden del Ejecutivo, como la ley minera que provocó los disturbios en Bocas del Toro, que dejó muertos, huérfanos, viudas, ciegos y discapacitados cuando el gobierno dio la orden a la Policía Nacional de atacar a los manifestantes; además esta bancada flexibilizó la política chaquetera que ahora como oposición tratan de contrarrestar sin éxito, porque la mayoría de sus diputados pasaron al bando de gobierno.

El vicepresidente Varela participó en las decisiones sobre la compra de hospitales, licitaciones directas y avaló los costos extraordinarios de muchas obras y fue una importante figura en el escandaloso caso de la compra de radares y otros a Italia, en cuyas reuniones para el cierre del negocio, según el ministro Mulino, solo estuvieron presentes el presidente y el vicepresidente; recordemos también que tiempo después de la ruptura de la alianza el señor Juan Carlos Varela viajó a Washington para abordar temas internos de nuestro país, acción que a juicio de muchos juristas constituye un delito de lesa patria.

De cierto modo es comprensible el malestar del señor presidente de la República con su vicepresidente, socio comercial y querido amigo, pues parece ser que el Ing. Varela sufrió de ‘ceguera intencional’ ante las actuaciones del gobierno durante los 26 meses que perteneció a él, y ahora éste argumenta que su ‘salida’ del gobierno se debió a que no estaba de acuerdo con irregularidades que a su conveniencia no vio cuando trabajó junto al presidente Martinelli.

De lo anterior se puede deducir que de tener Panamá al señor Juan Carlos Varela como presidente, tendríamos a un jefe de Estado quien realmente laboraría a favor de sus intereses personales, además de que estaríamos gobernados por un gerente de país que no actuaría sin la previa autorización de EE.UU., manejándose firmemente según los lineamientos que este país le indique.

Como pueblo no permitamos que nuestro bienestar y futuro se encuentre en manos de políticos de doble discurso, cuya moral y principios son análogos al de Pilatos y al de Judas Iscariote.

INGENIERA INDUSTRIAL.