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18 de Apr de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Consejo de Seguridad de la ONU en Panamá... 40 aniversario

Después de muchos años de tensiones y enfrentamientos que motivan las negociaciones entre el gobierno norteamericano y panameño, en busc...

Después de muchos años de tensiones y enfrentamientos que motivan las negociaciones entre el gobierno norteamericano y panameño, en busca de una solución que satisfaciese a ambos, especialmente, la del panameño, en lo referente a la perpetuidad que mantenía los EE.UU. en la Zona del Canal; Panamá emprende una campaña internacional agresiva, mostrando al mundo la situación neocolonialista imperante en el país y lo justo de sus demandas. Y es así como llega este tema al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

En marzo de 1973 la presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU recayó en Panamá, en la figura de S.E Aquilino Boyd (q.e.p.d).

La Asamblea del Consejo de Seguridad se reunió en la ciudad de Panamá entre el 15 y el 21 de marzo, de conformidad con la Resolución 325(1973), con el tema ‘la paz y la seguridad internacional en América Latina’.

En estas sesiones, la delegación panameña le manifestó al mundo y especialmente a los EE.UU., que su objetivo fundamental en la negociación era ‘recuperar su total jurisdicción sobre su territorio y el ejercicio de sus derechos soberanos sobre sus recursos naturales’.

El discurso de apertura estuvo a cargo del general Omar Torrijos Herrera, jefe de Gobierno de Panamá, quien expresó: ‘Panamá entiende muy bien la lucha de los pueblos que sufren la humillación del colonialismo, de los pueblos que nos igualan en restricciones y servidumbre, de los pueblos que se resisten a aceptar el imperio del fuerte sobre el débil como norma de convivencia, de los países que están dispuesto a pagar cualquier cuota de sacrificio para no ser sometidos por los más poderosos, de los hombres que no aceptan el ejercicio del poder político de un gobierno extranjero sobre su territorio que lo vio nacer, de las generaciones que luchan y seguirán luchando por erradicar de su patria la presencia extranjeras, sin el consentimiento del país ocupado; de los nativos que no admiten ser vistos como inferiores o como animales, de los que luchan por explotar sus propios recursos para su propio beneficio y no para subvencionar la economía de un país prepotente, de los países que no admiten ser exportadores de mano de obra barata, de las masas irredentas que pagan con su sangre la erradicación de la miseria, la injusticia, la desigualdad a la que la han sometidos los poderosos nacionales y extranjeros, porque la oligarquía no tiene nacionalidad. El colonialismo es la cárcel del hombre libre’.

Después de ocurrido los hechos del 9 de Enero de 1964, en la que perdieron la vida 21 compatriotas y otra cantidad bastante considerable de heridos producto de la fusilería de los soldados norteamericanos acantonados en las bases militares de la zona del Canal. Como bien lo expuso en aquel entonces, el presidente del Consejo de Seguridad y representante de Panamá, S.E. Aquilino Boyd (q.e.p.d), en su discurso: ‘La República de Panamá, como soberano territorial y país ribereño de la vía interoceánica, tiene cabal comprensión de las obligaciones que le caben en cuanto al funcionamiento seguro y expedito del Canal. Precisamente por ello, considera que la estatura colonial de la Zona del Canal debe desaparecer y que la situación referida debe resolverse con arreglo a los principios de la Carta de las Naciones Unidas y a las resoluciones de la Asamblea relativas a los principios del derecho internacional referentes a las relaciones de amistad y cooperación entre los Estados, y la independencia política, a la no intervención, a la igualdad de derecho, y a la libre determinación de los pueblos, a la igualdad soberana de los Estados, a la eliminación de toda forma de dominación extranjera, a la soberanía permanente de los pueblos y naciones sobre sus riquezas y recursos naturales, y a la cooperación internacional para el desarrollo económico y social de todos los países’.

Las palabras de clausura estuvieron a cargo de S.E. Juan Antonio Tack, canciller, quien expresó lo siguiente: ‘América Latina demostró un amplio frente de solidaridad en el apoyo brindado a nuestras aspiraciones. Nos sentimos orgullosos de pertenecer a un continente que está aprendiendo a hablar con voz y que lo hace con entonación clara y decidida. No podremos olvidar tales expresiones de solidaridad que han quedado consignadas en las actas de este Consejo y en nuestra historia patria.

Nuestro más emocionado agradecimiento a los dignos gobiernos del Perú, Guinea, India, Yugoslavia, Indonesia, Kenia, Sudán, Australia, Francia, la Unión Soviética y China, quienes con nosotros levantaron las trece manos de la dignidad mundial. Estados Unidos vetó el proyecto de resolución en apoyo de la causa panameña, pero el mundo entero vetó a los Estados Unidos’.

Con el apoyo de los pueblos hermanos, el 7 de febrero de 1974 se firmó la Declaración de los Ocho puntos en la ciudad de Panamá, entre Juan Antonio Tack, canciller de Panamá y Henry Kissinger, secretario de Estado de los EE.UU., en la que se establecían los principios básicos para la negociar un nuevo tratado.

El 7 de septiembre de 1977, en la sede de la OEA, el general Torrijos y Jimmy Carter, presidente de EE.UU., firmaron el Tratado del Canal. Este tratado entró en vigencia el 1 de octubre de 1979 y al mediodía del 31 de diciembre de 1999 la Administración del Canal de Panamá pasó a manos panameñas.

Cuarenta años han transcurrido desde aquella histórica reunión, celebrada en nuestro país. Honrar a todos los que de una manera u otra participaron en el proceso de negociación junto al general Torrijos, también al Dr. Rómulo Escobar Bethancourt, jefe del equipo negociador y, muy especialmente, al pueblo panameño que con su rebeldía y perseverancia nunca aceptó las injusticias ni claudicó en sus aspiraciones de ver hondear una sola bandera en todo el territorio nacional.

ABOGADO.