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04 de Jun de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

El Canal: interrogantes pendientes

El actual administrador de la ACP, desde el inicio de su gestión y a diferencia de su predecesor, optó por un bajo perfil. En parte, pud...

El actual administrador de la ACP, desde el inicio de su gestión y a diferencia de su predecesor, optó por un bajo perfil. En parte, pudo deberse a que las decisiones más trascendentales ya estaban tomadas cuando asumió el cargo. Pero también a que no tiene respuestas convincentes para explicar algunos de los problemas más relevantes relacionados con el proceso de la ampliación.

Antes de la consulta popular, de muy escuálida participación, que aprobó el proyecto de la ampliación del Canal, la administración del señor Alemán Zubieta, hizo grandes despliegues informativos en los que pintó un cuadro en extremo optimista. Las proyecciones sobre el número de barcos que lo transitarán y de la carga que transportarán, vaticinaban un crecimiento sostenido y progresivo, con el consecuente aumento en los ingresos por peajes, que aseguraban el éxito financiero del proyecto.

Cuando se destapó la crisis financiera que sacudió al llamado mundo desarrollado, con las secuelas que todavía están a la vista, esta afectó, a la baja, los volúmenes del comercio mundial. Sin embargo, los directivos de la ACP estimaron que ese descenso no afectaría sus proyecciones y que su impacto sería insignificante en el Canal.

Después, algunos medios internacionales informaron sobre la existencia de un proyecto, patrocinado por la China Popular, para construir dos terminales portuarias en Colombia, una en el Pacífico y otra en el Atlántico y un ferrocarril para conectarlas, que servirían para transportar minerales pesados destinados a la insaciable industria china, la de mayor crecimiento en el mundo y que, según un número muy importante de expertos confiables, pronto será la primera. Ante esos informes, nuevamente los directivos de la ACP restaron importancia al impacto que esa competencia podría suponer para nuestro canal.

En los últimos años, el deshielo progresivo del océano Ártico, producto del calentamiento global, permitirá que un mayor número de barcos, de grandes proporciones, utilicen esa ruta durante períodos más prolongados y que ese mayor uso, también tenga un impacto negativo sobre los tránsitos por el Canal de Panamá. Pero, nuevamente, los directivos de la ACP han desestimado que esa apertura pueda afectar las operaciones del canal ampliado.

Hace un par de meses, el presidente Daniel Ortega de Nicaragua, solicitó al Congreso de su país autorización para conceder a un consorcio chino, con base en Hong Kong, el derecho a construir un canal por su país que, es obvio, está pensado para que sea una ruta alterna y competidora del Canal de Panamá. La reacción de la ACP, hasta ahora, ha sido la de desestimar la eventual competencia del canal por Nicaragua, por considerar que por ser el nuestro un negocio afianzado y ‘en expansión’, no debemos abrigar temores.

Pero más recientemente, el anuncio del presidente nicaragüense, que entonces era solo un anuncio, está tomando forma y ya se habla de estudios avanzados para realizarlo. Preguntado sobre ese tema, el administrador Jorge Quijano, cuando compareció a la Asamblea Nacional para sustentar el presupuesto de la ACP, volvió a desestimar cualquier impacto negativo sobre las futuras operaciones y la rentabilidad del canal ampliado.

Si a lo anterior se suma que la construcción de barcos post-panamax va muy lenta, el hecho, comprobado, de que la empresa española Sacyr Valle Hermoso, principal responsable de la ampliación, confronta serios problemas financieros y que, además, está muy de lejos de haberse solventado su reclamo multimillonario por perjuicios que le imputa a la ACP, por demorar decisiones que retrasarán la culminación de la obra, hay que concluir que los comentarios y las explicaciones del señor Quijano, que se aventuró hasta a especular sobre la construcción de un cuarto juego de esclusas, en lugar de alejar preocupaciones, las aumentan, con toda justificación. Por tanto, bueno sería que de una vez por todas, la ACP salga del ámbito de los comentarios y ensaye respuestas con análisis debidamente sustentados.

Si los peligros sobre los cuales se especula no son ciertos, en buena hora; pero si tienen visos de verdad, tampoco deben desestimarse a la ligera, y menos ocultarlos, como ha venido haciendo la ACP.

PRECANDIDATO PRESIDENCIAL INDEPENDIENTE.