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03 de Jun de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Algo pasa en China

A lgo está pasando en China y lo que pasa en la segunda economía global y la ‘fábrica del mundo’ tiene impacto en el resto del mundo. Un...

A lgo está pasando en China y lo que pasa en la segunda economía global y la ‘fábrica del mundo’ tiene impacto en el resto del mundo. Uno de los eventos que está causando cambios es el creciente proceso de urbanización. China, de ser una sociedad esencialmente rural, se está convirtiendo en una sociedad urbana. Nacen enteras ciudades completamente nuevas. Me contaba un recién visitante a la China, que en Shanghai se construye una ciudad para alojar un par de millones de emigrantes del campo y convertirlos en obreros y trabajadores para atender las necesidades laborales de las fábricas que se construyen en la periferia de la nueva ciudad. Sin duda este proceso de urbanización tienen consecuencias socioeconómicas importantes. Uno de ellos es el surgimiento de una importante clase media con hábitos de consumo.

Otro proceso social de impacto es que existen señales de que el gran surplus de mano de obra en exceso está llegando a su punto final. Todo indica que ese surplus, que le permitía a China mantener bajos costos de mano de obra de mano y bajo consumo, está por terminar. La desaparición del excedente de mano de obra y la inflación ha causado que China se vea forzada a aumentar los salarios, que junto al notable desarrollo de una clase media con hábitos consumeristas crea la necesidad de un nuevo balance de la economía hacia la producción de productos y servicios para llenar las demandas de consumo domésticas. Esto al final provocara reorientación de su economía hacia producción para cubrir las necesidades de productos de consumo para las economías domésticas y sin duda una reducción en sus exportaciones. Los países importadores de productos chinos tendríamos que buscar nuevas fuentes.

La situación sería Latinoamérica, pues podría significar el fin de la chinodependencia latinoamericana, como la define Andrés Oppenheimer el 29 de julio en un articulo en El País de España. Oppenheimer declara que ‘Después de más de una década de relaciones económicas, cada vez más intensas entre China y Latinoamérica, los nuevos titulares sobre una posible crisis en China están empezando a causar nerviosismo en los países chinos dependientes de América Latina’. ¡Y tienen buenas razones para estar nerviosos. Venezuela. Argentina, Chile, Perú y otros.

Según Oppenheimer, han crecido gracias a sus exportaciones de materias primas a China, obviamente serán afectados con un baja en la demanda china de sus productos. De acuerdo a Oppenheimer, un efecto colateral favorable de esta situación es que puede señalar el final del ciclo populista en Latinoamérica.

Es preocupante la desaceleración de la economía china por su efecto global. Tan seria es la situación, que sesudos economistas lanzan la alarma de que el crecimiento extraordinario de la China Continental en los últimos treinta años está llamado a alcanzar su fin. El crecimiento de China ha caído de tasas anuales de 10% en la últimas décadas a un crecimiento pronosticado de 7,5% —o menos— en este año. Esta proyección, por sus efectos en Latinoamérica, causó que la Cepal revisara hacia abajo el crecimiento de la Región de 3,5% a 3.0%.

Según George Friedman, en un artículo, ‘ahora la conversación está pasando de los pronósticos de cuan rápidamente China alcanzaría a los Estado Unidos a las consideraciones sobre cuáles serán las consecuencias de un colapso chino’. Y él no es el único preocupado. Paul Krugman, el Premio Nobel de Economía, es otro de los que expresa su preocupación. En su artículo de opinión en le New York Times del 18 de julio presenta ciertos argumentos, que, por su conocimiento en la materia, debemos ponerles atención.

Krugman nos dice: ‘No estamos hablando de algún revés menor en el camino, sino de algo más fundamental. Podríamos decir que sí, que el modelo chino está por chocar con su Gran Muralla y la única pregunta ahora es cuán grave será el choque’; y continua: ‘Las señales ya son inequívocas, China tiene grandes problemas’. Él es uno de los que cree que el espectacular crecimiento de China de las últimas tres décadas ha llegado a su fin.

Obviamente que Panamá sería directa e indirectamente afectada por un posible colapso chino, por su impacto en el comercio internacional, tanto en una probable reducción en el trafico chino por el Canal, como su impacto en las Zonas Francas. Lo que nos obliga a estar atentos a el desarrollo de la pronosticada desaceleración de la economía china y posible rebalance de su producción hacia mayor dedicación a los mercados domésticos.

BANQUERO Y EXDIPLOMÁTICO.