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25 de Feb de 2021

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Campaña de la Cinta Rosada

Aplaudo y apoyo a los gestores de la campaña Cinta Rosada de Panamá. Toda mujer debe aprender a examinare sus mamas para detectar a tiem...

Aplaudo y apoyo a los gestores de la campaña Cinta Rosada de Panamá. Toda mujer debe aprender a examinare sus mamas para detectar a tiempo cualquier bulto que le aparezca, como así mismo acudir al médico para sus revisiones periódicas. Entre más precozmente se detecta ese cáncer, las probabilidades de curación son mayores.

Ahora bien, debemos recordar que el cáncer es una enfermedad de la célula y en nuestro organismo hay más de 60 billones de células. Cuando una de ellas empieza un crecimiento anárquico, los sistemas inmunológicos la obligan a que se suicide, acto que se conoce como apoptosis. Esto está ocurriendo frecuentemente dentro de nuestros cuerpos. Pero cuando una célula se sale de esos controles, porque está recibiendo de afuera sustancias carcinogénicas y su sistema inmunológico ha quedado incapacitado, se forman los tumores, que van acompañados del crecimiento de los vasos sanguíneos para que les provea oxígeno y nutrientes, proceso que se conoce como angiogénesis.

La formación del tumor es un proceso lento que dura años, de manera que cuando una mujer se detecta una masa en la mama, ya el tumor lleva años de evolución. Los médicos la operan para quitárselo y si la paciente tiene la suerte de que una célula no se haya desprendido e injertado en otro órgano, lo que se conoce como metástasis, entonces su curación se garantiza. Caso contrario, si una célula tumoral se desprende y va a dar a otro sitio, el crecimiento en ese otro órganos también es lento. Con esto quiero señalar que la cirugía no nos da seguridad de curación.

Lo que tenemos que hacer es dirigirnos hacia la prevención del cáncer de mama. En primer lugar, la desnutrición deprime el sistema inmunológico, lo que hace vulnerable al individuo para adquirir cualquier tipo de enfermedades. En Panamá hay medio millón de personas que no disponen de recursos para comer, lo que nos indica que es una población vulnerable. Son los panameños de segunda categoría. Pero también a los que comen les puede dar cáncer, si siguen comiendo la denominada comida chatarra: hot dog, hamburguesas, pollos fritos, empanadas, frituras, embutidos, etc.

Los denominados cereales del desayuno producen una sustancia llamada acrilamida que es carcinogénica. Las carnes de los animales que se alimentan de manera intensiva es rica en ácidos grasos omega 6, que son tóxicos y si les agregan hormonas, como las de crecimiento bovinos de comprobado efecto carcinogénico, puede aumentar la incidencia de cáncer en los humanos.

Se debe tener cuidado con el consumo de los refrescos ricos en azúcares refinados y edulcorantes artificiales por los mismos motivos. Considero que el gobierno, en vez de gastar grandes sumas de dinero en publicidad, lo debe destinar en una campaña mediática permanente para orientar a la población sobre qué alimentos consumir y cuáles evitar. De igual manera, desde que los niños ingresan al primer grado se les debe dar, de manera permanente, lecciones sobre los hábitos dietéticos y de esta forma enseñarles a evitar enfermedades.

La otra causa importante de enfermedad es el estrés crónico, ya que las hormonas del estrés adulteran el ADN y de esta forma producen una gama de enfermedades, incluido el cáncer. La mayoría de nuestra población está sometida a un estrés crónico: ‘qué le llevo le comer a mis hijos’, ausencia e inseguridad laboral, caos en el transporte, elevados índices de violencia, inundaciones, carencia de agua potables y una larga lista. Si los gobiernos llevaran a cabo políticas socioeconómicas destinadas a redistribuir las riquezas, los índices de enfermedad y mortalidad prematura se reducirían significativamente.

Por último, la contaminación ambiental produce enfermedades, no solo las infectocontagiosas por un medio físico contaminado, sino las que tienen que ver con el efecto invernadero, los metales pesados y los plásticos. La degradación de estos últimos dura entre 100 a 1,000 años y están compuestos de sustancias tóxicas, como los ftalatos y Bisfenol A. El líquido de las botellas de plástico se contamina de sus envases y van a dar a nuestras bocas. Lo mismo es válido para los envases de plásticos para los alimentos. Nuestros hijos juegan con juguetes de plástico.

En fin, si dirigimos nuestros esfuerzos hacia la prevención de las enfermedades, viviremos en una sociedad con individuos sanos y con buena calidad de vida. Los seres humanos tenemos derecho a no enfermarnos. El gobierno tiene que asumir su responsabilidad en respetarlo.

MÉDICO Y ESCRITOR.