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29 de Mar de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Legitimidad histórica

El valor histórico está íntimamente vinculado a su aporte a la colectividad. Los hechos históricos marcan una impronta en la medida en q...

El valor histórico está íntimamente vinculado a su aporte a la colectividad. Los hechos históricos marcan una impronta en la medida en que tienen todo un efecto en el marco social. Ya señalaba en escritos anteriores que: ‘La historiografía nacional parece parcializada y a ratos subjetiva cuando obnubila, en la explicación del proceso histórico panameño elementos importantes. Esa amputación que ocurre y que presenta una malformación de la historia nacional, no sucede por espontaneidad. Es que pareciera intencionada, con la expresa finalidad de que el conocimiento de los verdaderos acontecimientos, no sirvan de guías y menos de hacedores de conciencia’.

El 5 de Noviembre de 1903, transitó para su reconocimiento nacional por un trauma. Desde 1990 se vino haciendo esfuerzo en esa dirección, y no es sino con la Ley 55 de 2002, impulsada por el entonces H.D. Miguel Bush, que el país ponderó el acto final que perfeccionó la independencia de Colombia. Un dato que debe ser tenido en cuenta es que esta norma legal entró en vigencia en el año 2004 y no antes en el periodo constitucional de Mireya Moscoso, quien no brindó las condiciones para que se reconociera esa fecha, bajo su mandato.

La coyuntura del 3 de Noviembre solo tiene su sustento real y efectivo en el retiro radical de las tropas colombianas del territorio nacional el 5 de Noviembre de 1903. El hecho no fue fortuito, sino que es parte de las acciones de hombres y mujeres colonenses, liderados por Porfirio Meléndez.

Bien sostuvo Juan Materno Vásquez que el único lugar de la República en tensión y nerviosismo fue Colón. Mientras en el resto del país el peligro parecía anulado, en Colón la presencia de las fuerzas colombianas al mando del coronel Eliseo Torres y su decisión de ultimar a todos los residentes norteamericanos en Colón, las posesiones estadounidenses en peligro de asalto armado por el ejército colombiano acantonado en la ciudad, incluyendo la estación del ferrocarril, la preocupación de los residentes y de los dirigentes de la secesión en Colón, dibujaban un escenario de hostilidades. La ciudad estaba en manos de las autoridades colombinas.

Es allí, como señalan los registros históricos, que los colonenses se empinaron por encima de las adversidades en una acción de compromiso con el país. Desde luego, si la conducta de los colonenses hubiera sido adversa a los propósitos del movimiento, el fracaso hubiera sido la respuesta y la condena por traición a la patria de los conspiradores de la capital hubiera sido el fusilamiento.

Transcribo la exposición que aparece en la Biblioteca colombiana Luis Ángel Arango con el título: ‘El sancocho está a punto de comenzar’: ‘¿Qué pasaba del lado del Atlántico, en Colón? Pasaba que Torres, viendo que amanecía Dios el miércoles 4 de Noviembre, sin que se dieran, por los encargados del Ferrocarril de Panamá, las trazas conducentes al transporte, apretó sus gestiones delante del superintendente con tanto vigor que obligó a este empleado a entregarle la carta, vale decir confesarle que el negocio del transporte estaba del todo en manos del comandante del Nashville, John Hubbard, no en las suyas... Confesión que dejó a Torres en gran perplejidad... tanto él como la oficialidad del Crucero ‘Cartagena’ ignoraban por completo lo que el día anterior había acontecido en la capital del istmo... Hubbard sí tenía conocimiento de todo, lo mismo que un grupillo de conjurados de la localidad. Pues ha de saberse que en Colón también estaba operando aquella ‘negra y sórdida maquinación’ que el senador Pérez y Soto había denunciado en el Senado de Bogotá... Había una célula separatista a la cual se había provisto de plata. Y el mismo tres por la nochecita... Amador Guerrero utilizó el teléfono privado del Ferrocarril para transmitirle a Porfirio Meléndez... ‘El sancocho está a punto de empezar’, lo que en buen panameño quería decir: ‘Los generales presos y también de Obaldía: puede proceder’... Así que temprano, aquel miércoles 4 de Noviembre, don Porfirio Meléndez y don Orondaste... fueron a buscar a Torres, lo llevaron a la cantina del Hotel Astor... y entre copa y copa, le soltaron lo que había ocurrido en la capital... remachándole que la independencia de Panamá es obra de los Estados Unidos’.

El 5 de Noviembre la ‘Panama Rail Road Company’, con la garantía de Porfirio Meléndez, dio $8,000 a Eliseo Torres, quien a las 7:30 p.m., con el Batallón Tiradores en el vapor Orinoco, abandonó Colón.

Hay en el 5 de Noviembre una serie de nombres que deben quedar guardados para la posteridad: Porfirio Meléndez, Orondaste Martínez, Alejandro Ortiz, Juan Henríquez, Serafín Achurra, Carlos Clement, Adela Young, Esther Maduro, entre otros.

DOCENTE UNIVERSITARIO.