Temas Especiales

09 de Apr de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Malavita

Martin Scorsese y Luc Besson cuentan con cinematografías que han descollado durante los últimos años. Ambos han logrado llevar a las pan...

Martin Scorsese y Luc Besson cuentan con cinematografías que han descollado durante los últimos años. Ambos han logrado llevar a las pantallas cruentas historias sobre la violencia en toda su expresión. El tema de la mafia y la vida de los hombres, mujeres y hasta niños que se han visto involucrados en esta atmósfera de crueldad, han constituido fuentes de inspiración para el desarrollo de obras que trascienden en el tiempo.

Sin embargo sus trabajos en el séptimo arte se han visto distanciados por la geografía. Scorsese en Nueva York y Besson en París. Ahora, bajo la producción ejecutiva del primero y con un guión redactado por el segundo en colaboración con Michael Caleo basado en el libro de Tonino Benacquista Badfellas (alusión a Godfellas) traen el estreno de Malavita, con el título local de Una familia violenta.

Es una cinta sobre los gánsteres y sus bandas con menciones visuales de Coppola, el propio Scorsese y hasta sus actores, donde destacan Robert De Niro (Giovanni Manzoni/Fred Blake) y Tommy Lee Jones (el agente del FBI, Tom Quintilani). Se trata de aquel soplón que recibe junto a su esposa (Michelle Pfeiffer - Belle Blake) e hijos (Diane Agron - Belle y John D’Leo - Warren), el beneficio del programa de protección de testigos y son ubicados en un pequeño poblado de Normandía, Francia.

Este núcleo trata de vivir de manera discreta, pero la vida intranquila anterior, empieza a afectar la pacífica convivencia de ellos en el contexto de esa comunidad. Se ha ofrecido recompensa por su cabeza y los líderes pandilleros han enviado a emisarios para su ejecución a la usanza mafiosa.

Los Blake (nombre supuesto) sufren una serie de peripecias en sus relaciones con los vecinos. El padre con la situación del acueducto municipal; la madre con la iglesia y los servicios de abarrotes y los hijos en su adaptación en la escuela. Todos deben hacer uso de sus viejas costumbres para resolver los conflictos en que se involucran. Besson combina el tono dramático con el humor negro.

La urdimbre en la trama, le permite al realizador galo cambiar constantemente el ritmo del argumento y pasar de escenas violentas a enredos típicos como en las comedias televisivas estadounidenses. Esto resta el rigor en la profundidad del relato a que nos tiene acostumbrados Besson con sus personajes encarnados en el actor Jean Reno o títulos históricos, de ciencia ficción, y otros relacionados con el tema de malhechores.

Los tres personajes principales representados por De Niro, Pfeiffer y Jones no logran ofrecer un desdoblamiento parecido al de su amplia carrera precedente y son los jóvenes Agron y D’Leo, quienes deben asumir con mayor peso el grueso de las situaciones que embargan a la familia. Hasta el perro — que da nombre a la película —, debe jugar un importante papel en el agónico desenlace.

Cada uno de los momentos que nos ofrece el director en esta demostración del dominio de un estilo diferente, parece estar destinado a llevar a la audiencia hacia un final violento, el único donde se aprecia esa detallada forma que tanto Besson como Scorsese tienen para culminar sus visiones fílmicas del bajo mundo.

Malavita / Una familia violenta cuenta con un sólido elenco que garantiza un buen entretenimiento, aunque no forma parte del grupo de las clásicas del cine francés. Tampoco, de las más representativas muestras de la prolífica e imaginativa mente de este autor; pero constituye un buen ejemplo del tratamiento humorístico a un referente que normalmente expone la crudeza de las acciones en este micromundo.

PERIODISTA Y DOCENTE UNIVERSITARIO.