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02 de Apr de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Juan Manuel Caballero, hasta luego

El pasado 10 de enero de 2014, acudimos al Campo Santo a rendir postrer homenaje a nuestro hermano Juan Manuel Caballero Díaz. Expresé e...

El pasado 10 de enero de 2014, acudimos al Campo Santo a rendir postrer homenaje a nuestro hermano Juan Manuel Caballero Díaz. Expresé en el mensaje a los familiares y amigos presentes que si queríamos resumir la vida personal, familiar, social, profesional y política de Juan Manuel, podía asegurar con absoluta certeza que se despedida a un hombre extraordinario.

Juan Manuel Caballero Díaz nació un 21 de mayo de 1923 en Ponuga, corregimiento del distrito de Santiago, provincia de Veraguas. Siempre recordó a su ‘patria chica’, a sus familiares y amigos, a esa tierra campesina que lo vio nacer y crecer. Posteriormente, hizo sus estudios primarios en Ocú, provincia de Herrera, y luego, en la Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena, se graduó de maestro en la primera promoción de ese Centro Educativo y regresó a Ponuga como educador y director de la Escuela Primaria. Dedicó parte de su vida a educar a sus propios coterráneos, lo que demostró una gran vocación de servicio.

Con esfuerzos, viajó a la Ciudad de Panamá, estudió en la Universidad de Panamá y obtuvo del título de Licenciado en Pedagogía. Gracias a su carácter recto, disciplinado, honesto y transparente, laboró en diversos cargos de la Administración Pública. Pero donde coronó con éxitos su carrera profesional fue al ocupar el alto cargo de director de Estadística y Censo de la Contraloría General de la República durante 10 años, 1971-1980, y entre sus ejecutorias está el diseño y publicación por primera vez del folleto ‘Panamá y Cifras’, que recoge el resumen histórico de los Censos Nacionales del país. Adicionalmente, participó en número de plural de eventos relacionados con las Estadísticas de Viviendas y Agropecuarios en más de 20 países y fue asesor en la OEA y el Banco Interamericano de Desarrollo. Fundó la Asociación de Estadística de Panamá, del cual fue su presidente. Sin duda alguna, la Contraloría General tiene una deuda de gratitud con Juan Manuel Caballero Díaz por sus aportes valiosos a la Nación panameña.

Juan Manuel fue un hombre que supo ganarse el aprecio, simpatías y cariño de quienes lo conocieron y trataron. Era un hombre que demostró un gran amor por su familia. Hoy sin duda, derramamos sobre su tumba nuestras lágrimas, que reflejen la inmensa pena que nos aflige y embarga a la familia Caballero Díaz y Caballero Bracho. Pero nos queda el consuelo que murió en la gracia de Dios y que como creyente en Cristo será recompensado en el Paraíso con la vida eterna.

Juan Manuel siempre tenía como preocupación fundamental la unidad familiar. En varias ocasiones me expresó que la familia debía reunirse para compartir los momentos de alegría y de tristezas. Justo cuando pensamos celebrar en su residencia la reunión familiar anual, que denominamos ‘La Caballerada’, tal como era su deseo, el Señor lo llama a su seno, porque la brisa del viento fue más grande que sus deseos. Pero ‘La Caballerada’, símbolo de amor y unidad familiar, continuará reuniéndose, y cada vez que nos reunamos en familia, hemos de rendirle postrer homenaje a nuestro hermano Juan Manuel, al que siempre abrigaremos en nuestro recuerdo y en nuestros corazones. Dios se apiade de su alma. Así Sea.

*PROFESIONAL DE LAS CIENCIAS ECONÓMICAS Y ADMINISTRACIÓN.