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04 de Apr de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Charadas legales

E s impresionante sobre esto que les copio en este aporte que les presento ahora, porque en nuestro medio litigioso seguimos con lo mism...

E s impresionante sobre esto que les copio en este aporte que les presento ahora, porque en nuestro medio litigioso seguimos con lo mismo de expresarnos en aproximación, al igual que al codificar cualquier regla legal, puesto que en su composición insertan conceptos que aparece en este título denominado ‘charada’; que en otras palabras, es como un acertijo, puesto que tenemos que adivinar el contenido de la palabra en consideración a la composición de la frase u oración, entonces, es como si habláramos de ‘pendiente’, que puede ser muchas cosas como un arete, la declinación de una loma, una cuenta por cobrar o un asunto que no ha concluido, entre otras cosas.

La ley es una plataforma que contiene derechos, pero que hay que crearla como una necesidad frente a los descomedidos comportamientos, pero además, hay que proponerla, interpretarla, aplicarla y dar el seguimiento sobre los efectos de su resultado, que algunos azotan inmisericorde como los denominado precedente, un craso error, porque generalmente las decisiones judiciales tienen un sabor subjetivo puesto que dependen de lo ocurrido, aunque se diga que en otras latitudes que estos enconos resueltos se utilizan como una base a las reglas casuística, que no son otras cosas, que un conjunto de casos particulares resueltos sobre determinada materia.

Para mi mayor agrado tenemos a mano un libro firmado por OSCAR JOSÉ DUEÑAS RUIZ, del cual me veo obligado a copiar un extenso párrafo en referencia a la verdad y los textos jurídicos: ‘Para Aristóteles, la verdad es una relación entre la afirmación y la realidad objetiva; para Descartes, el ser verdadero está fundado en la claridad de los pensamientos; para los neopositivistas, la verdad es la concordancia de los conocimientos con el lenguaje; para los pragmáticos, la verdad es un convenio entre los hombres; para los materialistas, la falsedad se opone a lo objetivamente verdadero y esta verdad objetiva se desdobla en la verdad absoluta, que generalmente existe en las afirmaciones sencillas; o sea, el conocimiento acerca del objeto en límites acabados, por reflejar adecuada y completamente todos los aspectos, elementos, propiedades y conexiones de un objeto; y en la verdad relativa: existe solo un elemento o ‘granillos’ de la verdad absoluta, de los cual se infiere que el conocimiento, —con el paso del tiempo—, debe ser completado y precisado’. Con esta tejida referencia del autor mencionado, tenemos para desarrollar todo el tema contenido en esta entrega.

Qué otra cosa podemos agregar que no sea desmadejar este emporio de profundos pensamientos, recogidos en la distancia de la historia y enunciado por inmortales pensadores. Aristóteles nos bañó con una palangana de sabiduría en este reseco mar de ignorancia en el que agonizamos. Ese paralelo en su interpretación de la verdad, nos lleva a razonar sobre el concepto denominado ‘afirmación’, con lo que se asienta el acto conductual de asegurar por cierta alguna cosa, o que es como la modalidad que tiene una persona para comportarse en diversos estadios de su vida, pero que en otras acepciones, hasta se puede concebir el concepto al comunicar algo mediante expresiones o gestos corporales, pero aquello enunciado como la realidad objetiva, que también se sincroniza como una ‘realidad real’, pero que tenemos que llevarla al plano de comparación para escalar en lo que existe verdaderamente, entonces, tiene que aparecer esa realidad subjetiva en contraposición, para el contraste sobre la apreciación que hacemos en cuanto a la realidad objetiva. ¿Qué les parece?

Con Descartes pareciera que cada uno tiene su verdad exclusiva, cuando una verdad debe ser avalada por la mayoría. Los neopositivistas nacieron en los tiempos del Círculo de Viena, que después explicaremos este fenómeno, pero nos debemos conformar ahora con interpretar al neopositivismo como una visión filosófica, entretenida en analizar el lenguaje, que se diluyó en el lenguaje científico y el lenguaje común. Yo me debo confesar como un ignorante en estas aguas didácticas tan profundas. Sobre los pragmáticos, tiene que ver con el uso del lenguaje. Su concepción se basa en que solo es verdadero aquello que funciona dentro de nuestro mundo objetivamente real.

Los materialistas, por su parte, conforman otra corriente filosófica antepuesta al idealismo. Para ellos, la materia es lo primero y el pensamiento se deriva de ello. La verdad absoluta son ideas o proposiciones verdaderas para todas las culturas y se antepone a la verdad relativa que son ideas o proposiciones que se deben ajustar a alguna regla que puede ser la propia cultura.

No tenemos la intención de seguir abundando en esto, porque tratamos de orillar el tema sobre qué es la verdad, porque entonces sí vamos a caer en un precipicio de profundas asambleas filosóficas sobre este enconado tema, que manejamos a diario y por aproximación de una manera tan superficial que provoca escozor. Hay funcionarios que no puede explicar lo que es la Sana Crítica, pero que repiten el estribillo de lógica, experiencia, sentido común y otras peroratas. Lo importante es que dentro de la sencillez barnizada de conocimientos, es lo que debe reinar en un mundo tan dispar culturalmente, en el que los grados de inteligencia varían en algunos casos, hasta el filo lacerante de lo extremos.

Bueno, todas estas pinceladas nos tienen que devolver al tema sobre lo que en Derecho queremos expresar con un lenguaje de aproximación, preñado de incoherencias, de una falta absoluta de conocimiento del lenguaje y en especial, de la comunicación legal. El leyente no tiene idea de las maromas que tenemos que hacer cuando nos obligan a leer el cúmulo de sandeces, para tratar de captar lo que quieren decir los investigadores judiciales y hasta los instructores, al momento de redactar un lacónico informe con verbos que conjugamos en infinitivo como ‘mantener’ y ‘mostrar’, a los que aplican de manera inmisericorde al referirse a sujetos, semovientes y objetos. Lo más asombroso es cuando el funcionario lo repite en sus disposiciones en esos mismos sentidos. Un carro no puede mostrar impactos y menos mantener un golpe en su carrocería, por ejemplo. Este es un botón como prueba.

ABOGADO Y DOCENTE UNIVERSITARIO.